miércoles, 10 de marzo de 2010

La Vara de Asclepio

La vara de Asclepio (⚕; Esculapio para los romanos) es un antiguo símbolo asociado con la astrología, el dios griego Asclepio y la curación de enfermos mediante medicina. Consiste en una serpiente entrelazada alrededor de una vara larga. El nombre del símbolo deriva de su precoz y extensa asociación con Asclepio, hijo de Apolo, quién era un practicante de la medicina en la antigua mitología griega. Sus atributos, la serpiente y la vara, a veces por separado en la antigüedad, se combinan en este símbolo. La vara de Asclepio también representa a la constelación Ofiuco (Ophiuchus Serpentarius), considerado como el decimotercer signo del zodíaco.

La vara fue, durante mucho tiempo, símbolo de la profesión médica, y la serpiente, que muda periódicamente de piel, simboliza, por lo tanto, el rejuvenecimiento. Fue instruido en la medicina por el centauro Quirón.

Es cómun caer en el error confundiendo esta vara con el caduceo de Hermes (Mercurio para los romanos). La diferencia y la peculiaridad del bastón de Esculapio está en que no tiene alas y sólo asciende por la vara una serpiente. La serpiente se consideraba en muchas culturas capaz de resucitar a los muertos y Esculapio en su afán de sanación iba resucitando a la gente difunta que veía — por ejemplo a Hipólito hijo de Teseo Esculapio/Asclepio le revivió con una hierba milagrosa que le llevó la serpiente—. Plutón, Rey de los Infiernos, molesto por la reducción de los enviados a su reino fue a quejarse del uso que Esculapio hacía de la serpiente, así pues como medida salomónica, Zeus optó por anular la capacidad de la resurrección y dotándola solamente de la sanación. De ahí su estrecha relación con el mundo médico.

Claves para comprender el Stress

“STRESS”
(Claves para interpretar su mecanismo)


Hacia los años ’30 el investigador Hans Hugo Bruno Selye (Viena 1907 - 1982), comenzó a dar conferencias sobre un síndrome que había llamado su atención en sus trabajos de laboratorio. Este síndrome era definido por él como “toda reacción a cualquiera de los estímulos que causan disturbio o interfieren con el equilibrio normal fisiológico del organismo”.
A este síndrome lo llamó stress, sin embargo en su primera publicación evitó usar el término por las críticas recibidas en sus conferencias ya que en inglés la palabra significaba “tensión nerviosa”, pero posteriormente insistió en el término haciendo referencia a su utilización en ingeniería para denominar a la acción de deformación que causan las fuerzas que actúan sobre la resistencia de un material, por ejemplo la deformación de un resorte de acero sobre el que se ejerce una presión; trasladado a la biología y a la psicología se trata de una presión que afecta a un organismo y produce efectos en el funcionamiento del mismo.
A pesar de la contemporaneidad del término en occidente, existen registros en la literatura médica oriental, basada en el clásico de la medicina china del emperador “Huangdi” (Huangdi Neijing), que remonta a mas de 4.500 años de antigüedad, donde ya se citan los signos que componen el síndrome estudiado por Selye.
Desde esta mirada, la salud es un equilibrio entre lo físico, las emociones
-Alegría (Xi), Ira (Un), Pena (Ai), Temor (Ju), Amor (Ai), Odio (E) y Deseo (Yu)- , y las facultades intelectuales.

El Dr. Selye, a través de sus investigaciones biológicas, estableció una definición funcional del stress: “es el estado que se manifiesta por un síndrome específico, consistente en todos los cambios inespecíficos inducidos dentro de un sistema biológico”. En otras palabras: es la suma de todos los efectos inespecíficos (es decir sobre muchos órganos, sin selectividad) de factores (actividad normal, agentes productores de enfermedades, drogas, etc.) que pueden actuar sobre el organismo. A estos agentes que pueden producir stress se los denominó alarmógenos (stressor agents), para diferenciarlos del resultado de su accionar: stress.
Comprobó que el stress en el ser humano se manifiesta mediante una serie de alteraciones (estimulación suprarrenal, involución de los órganos linfáticos, ulceras gastrointestinales, pérdida de peso, alteraciones de la composición química del organismo, entre otras), que juntas conforman un síndrome –una serie de manifestaciones que aparecen al mismo tiempo-, al que denominó Síndrome General de Adaptación (SGA).

Tengamos en cuenta que stress es fenómeno normal del organismo, y de hecho necesario, no hay vida sin stress. El stress que se encuentra dentro de los fenómenos normales, y por tanto necesario, se lo denomina eutres ó stress bueno, cuando supera ciertos límites se torna nocivo y se denomina distres o stress malo. Cabe aclarar que por el empleo corriente del término nos lleva a usar la palabra stress en su manifestación patológica, es por ello que cuando una persona afirma estar estresada está refiriéndose a que presenta distres.

Lazarus (1988) ha desarrollado el concepto de vulnerabilidad para definir la tendencia de cada individuo a reaccionar, ante cierto tipo de acontecimientos, con stress psíquico o con un grado mayor de stress que otro individuo. Además de los grandes acontecimientos, como las grandes guerras o catástrofes colectivas, cuyas consecuencias psicopatológicas han dado lugar a los estudios sobre las neurosis de guerra o traumáticas, existen muchas situaciones rutinarias de la vida, incluidas las del contexto laboral, que no son factores estresantes para la mayoría de los individuos que sí lo son para otros.

Existen numerosas definiciones de stress según el marco teórico que organice el discurso, hay definiciones biológicas, otras netamente psicológicas e incluso sociológicas. Escogemos por su amplitud y operatividad la que da el Dr. López Rosetti: “se entiende por estrés aquella situación en la cual las demandas externas o internas superan nuestra capacidad de respuesta. Se condiciona así una alarma orgánica que actúa sobre el sistema nervioso, cardiovascular, endocrino, e inmunológico, provocando un equilibrio psicofísico y el consecuente condicionamiento de la (posible) enfermedad”.

Encontramos una idea básica y nodal que atraviesa todas las definiciones, independientemente del autor, la época y la disciplina que lo estudie; nos referimos al concepto de homeostasis o equilibrio dinámico, ya que en principio y “en condiciones normales”, se trata de un recurso plástico al servicio de la autorregulación con el medio. Cuando este funcionamiento se ve perturbado por causas internas y/o externas, tanto por su intensidad como por su perdurabilidad en el tiempo, se manifiesta una falla en el proceso adaptativo, paralelamente con una serie de fenómenos que dan cuenta de la vulnerabilidad, entrando en una situación de riesgo somático.
Para dar cuenta de este proceso tomaremos el desarrollo que propone Selye, como respuesta al stress, dividiéndolo en tres etapas o fases:

1. Fase de Alarma: Detección de un evento desestabilizador. Habitualmente se trata de situaciones negativas vividas como riesgosas, pero que en otras oportunidades sólo implican ansiedad o dudas sobre el desempeño futuro (eventos sociales, profesionales, etc.).En esta situación se produce una reacción de aviso, durante la que baja la resistencia por debajo de o normal. Es la primera instancia para producir las reacciones encaminadas a preparar el organismo para la acción de afrontar una tarea o esfuerzo.

2. Fase de resistencia o adaptación: Evaluación de las estrategias de afrontamiento. El individuo de acuerdo a sus recursos, experiencias previas, historia evolutiva, apoyo social, estado emocional, etc., ajusta sus posibilidades como un intento superar o neutralizar el evento desestabilizador que percibe como amenaza. Tengamos en cuenta que este es un proceso exclusivamente subjetivo que puede no coincidir con la realidad objetiva. El organismo hace frente al estresor. Denominado stress agudo.

3. Fase de desgaste o agotamiento: La persistencia, y/o la intensidad del estímulo estresor, sumado a la imposibilidad del organismo para hacer frente a esos requerimientos de afrontamiento, llevan a una instancia de evaluación negativa. Se inhibe la acción y se entra en un estado caracterizado por desarrollar múltiples patologías, pudiendo llegar a poner en riesgo la vida. Lo que se menciona stress crónico.

Por lo tanto, el estado de salud (o el mantenimiento de la homeostasis), es interpretado como el resultado tanto de una correcta reactividad ante diferentes estresores internos o ambientales, como de una armónica secuencia de manifestación de los ritmos en las funciones psicofisiológicas, tales como el comportamiento psíquico, neural, endocrino e inmunológico de forma participada. De este estudio se encarga la Psicoinmunoneuroendocrinología (PINE), ésta no es un disciplina única identificable, sino que se trata más bien de una metadisciplina, resultado de la interrelación entre las distintas especialidades clínicas que la componen y que aportan sus conocimientos para poder interpretar una respuesta integrada a un determinado estímulo.

Para acercar una explicación sobre la respuesta fisiológica del organismo ante el estímulo estresor, detallaremos el funcionamiento de algunos de los sistemas que participan en las vías conectoras que intervienen. Para ello nos detendremos en lo que sucede en la corteza cerebral; el sistema límbico; el hipotálamo, tanto en la vía nerviosa (sistema nervioso autónomo -SNA-), como la vía hormonal o endócrina (hipófisis); y el sistema inmune.

La corteza cerebral, o neocórtex, es la parte externa del cerebro, es la responsable de las funciones superiores. Se divide en corteza izquierda y corteza derecha, cada una con funciones específicas. Como sabemos el hemisferio izquierdo está relacionado con el razonamiento analítico y la comunicación verbal y escrito, por lo tanto racional. En tanto el derecho se relaciona con la imaginación, la creatividad, la capacidad de soñar, el reconocimiento de las formas y el espacio.

El sistema límbico ubicado por debajo de la corteza cerebral, se relaciona con los instintos, los sentimientos y las emociones (temor, ansiedad, amor, etc.), codifica sensaciones de placer y rechazo, así como el control de la alimentación conducta reproductiva. Está íntimamente relacionada con el sistema nervioso. Este sistema es un complejo en estrecha relación con varias estructuras anatómicas y funcionales (amígdala, área hipotalámica, hipocampo, etc.).

El hipotálamo es la parte del sistema nervioso que recibe instrucciones tanto del neocórtex como del sistema límbico, y a su vez comunica y dirige numerosas funciones del cuerpo, por lo tanto es un intermediario entre la corteza y nuestros órganos. Podríamos pensarlo como el puente estructural que permite la conexión mente-cuerpo.
Las funciones hipotalámicas son: la función neuroendócrina; la regulación del sistema nervioso autónomo; la regulación de las conductas de defensa, termorregulatorias, apetitivas y sexuales; el control de los ritmos biológicos; el control de la inmunidad.
En relación al tema que nos ocupa desarrollaremos dos de las vías que más se implican en relación al concepto del stress: la nerviosa –SNA- (A) y la hormonal o neuroendócrina (B).

A. Vía nerviosa: Sistema nervioso autónomo.
Se encuentra dividido en dos subsistemas con funciones antagónicas, el sistema simpático y el parasimpático, recibiendo todos los órganos del cuerpo una doble inervación simpática – parasimpática.
 El sistema simpático: este es el sistema que se activa ante el stress. Permite la liberación de energía y nos prepara para la lucha y la huída, esta reacción prepara mente y cuerpo para enfrentar una agresión o amenaza. Para ambas acciones psicofísicas se requiere energía.
Tomemos una secuencia de este funcionamiento para entender los pasos que se activan frente a una situación de peligro.
i. Estímulo decodificado como amenaza.
ii. Evaluación racional y emocional, que determina su peligrosidad
iii. Activación del sistema del stress que a través del hipotálamo acciona el sistema simpático.
Vamos a describir el correlato fisiológico de esta secuencia: frente a la amenaza el simpático produce el aumento de la frecuencia cardíaca, y mayor presión arterial, para perfundir mayor caudal de sangre, por tanto más oxígeno a los órganos y los músculos que lo requieren, facilitando las conductas de ataque o huída. La sangre derivada a los órganos implicados en la acción, proviene de una disminución de la circulación sanguínea en la piel, lo que consecuentemente se observa como palidez, este mecanismo de retracción sanguínea también está al servicio de la protección del cuerpo, ya que en caso de sufrir una herida, habrá menor pérdida de sangre; también es retirada, entre otros, del sistema digestivo. Asimismo el simpático estimula la broncodilatación, posibilitando la incorporación de mayor cantidad de aire para compensar el gasto de oxígeno. Para favorecer el funcionamiento muscular también es necesaria más cantidad de glucosa en sangre, por lo que es indispensable que el hígado incremente su producción.
Si pensamos en la optimización de los mecanismos que posibilitan el ataque o la huída, es propicio agudizar la visión, para ello se produce la dilatación de las pupilas permitiendo mayor entrada de la luz (midriasis).
Por otra parte el sistema simpático actúa también sobre la parte central o medular de las glándulas suprarrenales, cuya estimulación libera adrenalina, encargada de reforzar sobre los órganos (corazón, pulmón, hígado) los efectos del sistema simpático.

 El sistema parasimpático: La función principal del sistema nervioso parasimpático es la de provocar o mantener un estado corporal de descanso o relajación tras un esfuerzo o para realizar funciones importantes como es la digestión, micción o el acto sexual. Realiza funciones opuestamente complementarias con respecto al sistema nervioso simpático. Es inhibitorio o ahorrador de energía, por ejemplo, disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial, incide sobre la relajación de los músculos.

B. Vía hormonal o neuroendócrina: su función es lenta pero potente, es la responsable de los efectos tardíos del stress.
Comanda esta vía la glándula hipófisis o pituitaria, gobierna el funcionamiento glandular de todo el organismo
La hipófisis está subordinada al hipotálamo por medio de la corticotrofina (CRH), libera adrenocorticotrofina (ACTH) que actúa sobre la corteza de la glándula suprarrenal, que a su vez libera corticoides, siendo el cortisol el principal de ellos, es el responsable de los efectos tardíos del stress, entre ellos produce la estimulación hepática para la liberación de glucosa en sangre, en tanto que otros corticoides elevan la presión sanguínea, disminuyen los procesos inflamatorios, disminuyen los linfocitos sanguíneos, produciendo inmunosupresión, disminuyendo la defensa frente a las infecciones.
La hipófisis también produce tirotrofina (TSH), que controla la función de la glándula tiroidea, pudiendo producir hipo o hipertiroidismo; también libera la hormona luteinizante (LH) y la hormona folículo estimulante (FSH), las que actúan sobre las glándulas sexuales, que pueden aparejar alteraciones del ciclo sexual femenino, hasta producir infertilidad, en el hombre puede disminuir la potencia sexual, debido a la baja producción de hormonas, disminución de la cantidad de espermatozoides.
Los componentes conductuales de la respuesta al stress incluyen incremento inicial seguido de decremento a medida que se prolonga el estresor.
En situación de stress sostenido se producen alteraciones en el funcionamiento general, colocando al organismo en situación de vulnerabilidad con un alto riesgo somático.

Una vez que hemos recorrido estas vías conectoras y conocimos los sistemas que participan en ellas, estamos en condiciones de recapitular las tres fases del stress que nos proponen Selye para profundizar los procesos fisiológicos con más detalle
En la primera fase llamada de alarma, reconocemos la activación del eje hipofisosuprarrenal.
Existe una reacción instantánea y automática que se compone de una serie de signos siempre iguales, aunque de mayor a menor intensidad:
• Se produce una movilización de las defensas del organismo.
• Aumenta la frecuencia cardiaca.
• Se contrae el bazo, liberándose gran cantidad de glóbulos rojos.
• Se produce una redistribución de la sangre, que abandona los puntos menos importantes, como es la piel (aparición de palidez) y las vísceras intestinales, para acudir a músculos, cerebro y corazón, que son las zonas de acción.
• Aumenta la capacidad respiratoria.
• Se produce una dilatación de las pupilas.
• Aumenta la coagulación de la sangre.
• Aumenta el número de linfocitos (células de defensa).

En la segunda fase de resistencia o adaptación, se producen las siguientes reacciones:
• Los niveles de corticoesteroides se normalizan.
• Tiene lugar una desaparición de la sintomatología.

En la tercer fase o fase de agotamiento, que ocurre cuando la agresión se repite con frecuencia o es de larga duración, y cuando los recursos de la persona para conseguir un nivel de adaptación no son suficientes.
• Se produce alteración tisular.
• Aparece la patología instalada.

miércoles, 16 de abril de 2008

Una opera kleiniana?

El Niño y los Sortilegios (Ravel)


El libreto de “El niño y los sortilegios” fue escrito por la novelista Sidonie Gabrielle Gautier-Villars, más conocida como Colette, quien buscó por algún tiempo un buen músico para su texto teatral. Finalmente llegó a Maurice Ravel. “El niño y los sortilegios” se estrenó pues en Montecarlo el 21 de marzo de 1925. Un año más tarde la obra se presentó en París, en el Teatro de la Opera Cómica.
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ARGUMENTO
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Acto único
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Interior de una casa en Normandía. El protagonista, llamado simplemente “El niño”, trata desesperadamente de concentrarse para hacer sus tareas. Pero deseos prohibidos lo distraen. Él quisiera tirarle la cola al gato e incluso castigar a su mamá.
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Llega la madre y ve que las tareas no están hechas. En castigo le deja como merienda sólo una taza de té sin azúcar y un trozo de pan duro. Al quedarse solo el niño se desahoga de su descontento destruyendo objetos, rajando la tapicería, le tira al fin la cola al gato y golpea a la ardilla que está en una jaula.
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Cansado ya, se echa sobre un sillón. Y es aquí cuando entran en acción los sortilegios a que alude el título de la ópera: el sillón comienza una danza antigua con una sillita Luis XV; los muebles imitan al sillón y expresan su indignación; el reloj se lamenta de perder el equilibrio, etc, etc.
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El niño está atemorizado. Cuando se acerca a la chimenea el fuego lo amenaza. Luego, en su lucha con las cenizas, el fuego se apaga y deja la habitación a oscuras. De la tapicería destrozada surgen figuras de fábula: pastores con sus cabras y carneros, que danzan al son de una dulce música y se lamentan, dolidos, de no poder unirse. El niño llora. De las páginas de un libro destruido sale una princesa a consolarlo y lo calma con dulzura, aunque no deja de reprocharle su conducta. Mientras el pequeño, encantado, la escucha, desaparece la princesa y ocupa su lugar un viejo de aspecto poco tranquilizador con el número “pi” griego sobre su cabeza y otros problemas por resolver. Es la aritmética.
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Entretanto sale la luna y el gato se dispone a unirse con la gata en un dramático dueto amoroso.
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Ya es de noche en el jardín. Todos los animales que lo pueblan tienen algo que reprochar al niño y lo asaltan con retos y amenazas. Lo dejan solo y entablan diálogos extraños, ejecutan complicadas y desenfrenadas danzas, con tanta euforia y tan poco cuidado que hieren a la pobre ardilla. El niño, entonces, se encarga del animalito, prodigándole su ayuda y tratando de consolarlo, a la vez que le hace una venda con una cinta. Los animales, al observar el gesto de bondad del niño, se quedan estupefactos ante su inesperada gentileza y comienzan a dudar de su maldad. Finalmente lo acompañan hasta la casa, para que se quede con su mamá.
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Los sortilegios han terminado. El niño regresa al mundo de la realidad dando un fuerte grito llamando a su mamá.

domingo, 13 de abril de 2008

El divorcio del cuerpo

Con Freud lo que es del orden del inconsciente no es del orden del cuerpo, sin embargo parece que el inconsciente no está sin relación al cuerpo. El concepto más ilustrativo de esta condición fue aquel acuñado por él y al que denominó Pulsión (trieb). Casi todas las aristas del concepto tienen su referente en el cuerpo. Ya sea por el costado de la fuente , es decir las zonas erógenas, de las que nos dice “por fuente de la pulsión se entiende aquel proceso somático que se localiza en un órgano o en una parte del cuerpo y cuya excitación está representada en la vida psíquica por la pulsión”; lo encontramos igualmente, cuando habla del fin de la pulsión o bien, cuando se refiere al objeto de la misma, del que podemos decir cuando de su parcialidad se trata, que es un objeto directamente vinculado al cuerpo, el pecho, el pene, etc.. O bien, elementos relacionados con lo vivido corporal (excrementos, niño) que tienen en común el rasgo fundamental de ser, real o fantaseadamente separados o separables; o incluso en su concepto de apuntalamiento (anlehnung) con el que describe un fenómeno de apoyo de la pulsión sexual en una “función corporal esencial para la vida” no sexual. Teoría del cuerpo, presencia del cuerpo o apuntalamiento sobre el cuerpo.

A título de recordatorio, en el campo freudiano se podría decir que desde el proyecto, a partir de sus primeras interrogaciones clínicas, Freud constituye ya un cuerpo, un sistema nervioso, un modelo llamado psíquico, que nos da la simple “corporeidad” o “corporalidad” de la materialidad del campo abierto por él y de su método, lo que surge a partir de los primeros desciframientos de los síntomas histéricos. Poco después en sus Tres ensayos la teoría de las zonas erógenas, la economía libidinal del perverso polimorfo, la problemática del Edipo y esencialmente de la castración con relación a la presencia o ausencia del objeto, es decir con relación al pene, luego al falo. Y aún más importante, ese giro dada a partir de su texto Introducción al Narcisismo en el que se reconoce una revisión secundaria efectuada por Freud de la construcción de la teoría que él hacía del cuerpo, a nivel de una anatomía o de una “meta-anatomía”. Y para finalizar, su teoría de la pulsión de muerte. Con Freud podríamos decir que la teoría y la clínica se refieren de principio a fin a lo corporal y el cuerpo.

Lacan al igual que Freud, no pudo escapar de esta cuestión, y es ahora –con la obra en su conjunto– que podemos desprender cuál ha sido su posición respecto a este tema.

A propósito de un trabajo sobre el cuerpo habrá de tenerse cuidado de no hipotecar hablando del cuerpo del hombre en el psicoanálisis, sino decir simplemente el cuerpo del hombre, a secas. Entre el cuerpo médico, el cuerpo social, los cuerpos constituidos, el cuerpo libidinal, el cuerpo simbólico, el cuerpo de amor y el cuerpo del delito, la palabra cuerpo nos plantea siempre problemas.
El cuerpo aquí no es el cuerpo fisiológico que arman los pornógrafos para provocar la excitación de la mediocridad, no es ese cuerpo cierto que arman los fisiólogos para disecarnos. Ni el cuerpo cierto que se confunde con el cuerpo oscuro de las radiografías. Ni tampoco el que reconoció Lacan como aquel que la ciencia impone “ El cuerpo en su registro purificado posible de radiografiar, calibrar, diagramar, y susceptible de condicionar”
, sino el de la improbabilidad, el de la desarmonía, el de la carne aguijoneada por el significante preludio - nos dice Bataille- de la muerte que a la par de la belleza es considerable el terror que nos inspira. Debemos, pues, distinguir entre el organismo, lo viviente y lo que llamamos cuerpo. Lacan desarrolló ampliamente este punto.
La corporeidad no es una cualidad primaria de la subjetividad, así como para él –en contra de toda tradición idealista de la filosofía y de sus dependencias Psicológicas- la individualidad no es un dato primero de la sensibilidad, sino que debe construirse, y que esta construcción sólo comienza con la emergencia, en el ser humano, de esta categoría fundamental, que, por el momento, continúa llamándose representación. para que la individualidad orgánica se convierta en un cuerpo es preciso que el significante introduzca el Uno.
Por otra parte, en la medida que pensamos el cuerpo produciéndose en el terreno del imaginario, no es posible afirmar que el organismo biológico nazca con él. No es pertinente por lo tanto identificar al ser vivo con el cuerpo; más aún, lo real del ser vivo, según Lacan, se diferencia y queda excluido de la noción de cuerpo. Lo que puede definirse como el cuerpo no es la vida.


Sabemos que Lacan en su recorrido intentó trazar pasajes entre el sujeto y su cuerpo, para luego, y más allá reconocer de otra manera la cuestión del cuerpo. Ya no más binario, sino trinitario en un anudamiento borroemeano.

viernes, 11 de abril de 2008

Bitácora Kleiniana

CLAVES PARA LEER A MELANIE KLEIN
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Melanie Klein, define como posición al conjunto de ansiedades y defensas; aunque aparecen inicialmente durante las fases más precoses no se limitan a este período sino que resurgen durante las fases más precoses no se limitan a este período sino que resurgen durante los primeros años de la infancia y ulteriormente bajo determinadas condiciones.
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Posición Esquizo Paranoide 0 a 4 meses:
Nos explica dice que hay suficiente yo al nacer como para sentir ansiedad (es la respuesta del yo a la actividad del instinto de muerte), utiliza mecanismos de defensa y establece primitivas relaciones de objeto en la fantasía y en al realidad.
El yo en la primeras etapas es lábil, se haya en estado de constante fluencia, varía de momento a momento su grado de integración.
El yo inmaduro del bebé, está expuesto desde el nacimiento a la ansiedad provocada por la innata polaridad de los instintos de vida y de muerte. (Ej, el trauma de nacimiento pero también le da la vida).
Cuando se ve enfrentado a la ansiedad que le produce el instinto de muerte y el yo lo deflexiona (consiste en su proyección y en al conversión del instinto de muerte en agresión)
El yo se escinde y proyecta fuera su parte que contiene el instinto de muerte poniéndola en el objeto exterior original (el pecho). Es así como el pecho al que se siente conteniendo gran parte del instinto e muerte llega a experimentarse como malo y amenazador para el yo, dando origen al sentimiento de persecución. El miedo original al instinto de muerte se transforma en miedo a un perseguidor; al mismo tiempo se establece relación con un objeto ideal.
Así como proyecta fuera el instinto de muerte para evitar la ansiedad que surge de contenerlo, así también se proyecta la libido afín de crear un objeto que satisfaga el impulso instintivo del yo a conservar la vida.
De este modo el yo tiene relación con dos objetos: Objeto primario/ Pecho, disociado en dos partes Pecho Ideal y Pecho de Persecución, la fantasía del objeto ideal se fusiona con experiencias gratificadoras de ser amado y amamantado por la madre exterior real que a su vez confirma dicha fantasía.
La fantasía del objeto de persecución se fusiona con las experiencia reales de privación y dolor atribuidas por el bebé a los objetos persecutorios.
La privación no solo se convierte en falta de gratificación sino en amenaza de ser aniquilado por los perseguidores, ante esta ansiedad de ser aniquilado se ponen en juego ciertos mecanismos: introyección / proyección / idealización / identificación introyectiva y proyectiva.
La superación de esta posición depende de la fuerza relativa de las pulsiones libidinales con respecto a las agresivas.

. Mecanismos
Diferencia entre identificación proyectiva y proyección:
Proyección opera desde el comienzo de la vida.
La identificación proyectiva es algo posterior.
La proyección se hace sobre el objeto.
La identificación proyectiva dentro de un objeto, la proyección se realiza tanto con el amor y las partes buenas de los objetos y del yo , como con el odio y los aspectos malos del yo.
Si bien habla de aspectos benignos de las identificaciones proyectivas, casi siempre ponen el énfasis sobre los aspectos dañinos, ya sea con la pérdida que representa para el yo.

Proyección: lo relevante es la disociación
del objeto en la identificación proyectiva se trata de la disociación de aspectos del yo.
Proyección, junto a la introyección son los
procesos yoicos en l estructuración del aparato písiquico, del mundo interior, asamblea de los objetos internos y del mundo de los objetos externos.
Proyección indispensable para la
disociación de vínculos buenos y malos idealizados persecutorios, la identificación proyectiva en cambio parece conectarse con los momentos de desintegración y desmoronamiento que alternan con los de integración e identificación introyectiva.
La idealización que se efectiviza en la
gratificación alucinatoria de deseo requiere de la cooperación de la negación, mecanismo defensivo que permite ignorar las situaciones frustrante y de angustia y que borra incluso la misma existencia del objeto persecutorio.
Sin embargo la idealización y al negación no podrían hacerse efectivas sin el sentimiento d omnipotencia característica de pensamiento infantil, ose la convicción imaginaria de que el deseo equivale a la realidad.
Disociación o escisión del yo puede ser
pasiva y activa.
La primera no es un mecanismo de defensa y sería incluso anterior a la disociación activa del yo del objeto. En cambio la disociación activa es un mecanismo de defensa y va dirigido contra el objeto, arrastrando de hecho la propia disociación del yo.
La disociación pasiva se debe la impacto del instinto dentro de la psiquis de aquel remante de instinto de muerte que no ha podido o no podrá ser confinado en el súper yo.
La falta de cohesión del yo precoz explica que pude disociarse bajo la presión de la angustia.
La disociación activa del objeto, resulta del mecanismo de defensa que se inicia como desviación del instinto de muerte hacia el exterior, es luego expulsión del sadismo empleado en la destrucción del objeto frustrante y finalmente proyección en la medida en que ese objeto deviene el representante de muerte y es introyectado iniciando la función de los mecanismos de defensa como instrumento del aparto psíquico.
La negación como medio de proyección
contra los perseguidores externos e internos.
Ello conduce a una retirada autista que desconecta de la realidad.
Interrumpiéndose el intercambio con la misma y el enriquecimiento resultante del juego de introyeción/ proyección y bloqueándose de este modo el proceso de desarrollo.
ü La retracción narcisista se compensa con la
fuga hacia un objeto interior idealizado.


Posición Depresiva: Comienza a los 4 meses, se supera progresivamente en el curso del primer año, pude reactivarse en el adulto especialmente en el duelo y en los estados depresivos.
Se caracteriza por los siguientes rasgos:
El niño es capaz de aprehender a la madre
como objeto total ( se refiere a la percepción del otro como persona).
Se atenúa la escisión entro objeto bueno,
malo, pulsiones libidanales, , hostiles tienden a relacionarse con el mismo objeto.
El bebé vive la experiencia de atacar a una
madre ambivalentemente amada y de perderla como objeto exterior – interior. Esta experiencia originan dolor, culpa, sentimiento de pérdida.
La ansiedad depresiva se refiere al peligro de la fantasía de destruir y perder a la madre a consecuencia del sadismo del sujeto, esta angustia es combatida mediante diversos mecanismo de defensa:
Defensas maníacas de reparación. Aquí
reconoce a la personas como seres individuales separados y con relación entre sí, en especial advierte el importante vínculo Padre-Madre. La proyección desfigura todas sus percepciones y cuando se percata del vínculo libidinal entre sus padres proyecta en ellos sus propios deseos libidinales y agresivos. Fantasea en que sus padres están en coito continuo y la naturaleza de ese coito varía con las fluctuaciones de sus propios impulsos. Fantasea que sus padres intercambian gratificaciones orales-uretrales-anales o genitales.
Esta situación le origina frustración, celos, envidia, ya que percibe a sus padres dándose gratificaciones que él desea para sí.
Reacciona con sentimientos agresivos en
sus fantasías ataca a sus padres y los percibe destruidos, introyecta esos padres atacados, destruidos y siente que forman parte de su mundo interior.
De este modo solo se encuentra con un pecho y madre destruidos sino también con una pareja parental interior destruida.
La fantasía de padres combinados aparece cuando el bebé reconoce a la madre como objeto total pero aún no diferencia completamente al padre de la madre. En su fantasía el pene p padre son parte de la madre, su idealización la hace ver conteniendo todo lo deseable (pecho/ bebés/ penes).
Tanto para el varón como para la mujer, el primer objeto deseado es el pecho de la madre y al padre se lo percibe primero como rival, pero ante las ansiedades persecutorias depresivas experienciadas en relación con la madre y su pecho. El pene del padre se conviete rapidamente para ambos sexos en objeto alternativo de deseo oral hacia el que la criatura se puede dirigir apartando el pecho.

· Mecanismos:
Manía-Reparación: Consolida la posición depresiva, el yo no puede liberarse totalmente de los objetos amados pues la identificación con ellos es demasiado fuerte.
Procura, entonces liberarse de la dependencia a que lo sujeta la valoración de esos objetos, de la culpa y la responsabilidad consecuentes. Llega así a una formación de compromiso, negando tanto la importancia de sus objetos buenos como los peligrosos que lo amenazan.
Se recurre pues, nuevamente a la negación de la realidad intrapsíquica y de la exterior. Así logra negar el miedo a la pérdida del objeto bueno. Al mismo tiempo se procura su reparación.
Diferencia entre reparación depresiva y maníaca: la primera se basa en el reconocimiento de la realidad psíquica y por lo tanto de las complejas ansiedades y sufrimientos típicos de la posición depresiva. El objeto amado es valorado, se sabe la indisoluble vinculación que tiene el yo con el objeto y no se niegan los peligros que corren tanto para el uno como el otro. Se aceptan pena, tristeza, culpa, responsabilidad. En la reparación maníaca en cambio el objeto es descalificado, se niega la ansiedad y se vivencia el sentimiento de reparación (aún el resucitar el objeto después de haberlo destruido) es inmediata y mágica. No importa, por lo tanto, destruir si es tan fácil reparar.

Mecanismos obsesivos de reparación. Se caracterizan por la escrupulosa vivencia – Ley del Talión del inconsciente (ojo por ojo, diente por diente), que obligan una minuciosa restitución igual cualitativamente y cuantitativamente a los daños que en la fantasía se han infligido al objeto bueno.
Nadie sabe los kilómetros de piel que ha recorrido.
Las caricias salvan a las manos de su destino de herramienta.
Los besos logran que la boca no sea sólo un hueco.
Juntos, besos y caricias le quitan vulgaridad a lo cotidiano.
Las caricias son la oración del cuerpo.

Lo más profundo es la piel

PSICODERMATOLOGIA
por Raúl R. Patrono

“Le plus profund c’est la peau”(Jacques Prevert)


I a - CUESTIÓN DE PIEL
La piel... delgada envoltura del cuerpo, evita a nuestro medio interior las perturbaciones del mundo externo, es por eso que se la denomina “órgano frontera”. Así mostrada abiertamente, se ofrece a todas las miradas. Se exhibe al modo de diferentes tarjetas de presentación según su aspecto y es precisamente por esto que ha sido blanco de una excesiva atención desde la antigüedad... médicos... perfumistas... etc. El deseo de mantenerse joven ha permitido el auge de la industria cosmetológica quienes han sabido realizar las fórmulas para eternizar ese buscado resplandor prestado.
Sin embargo, no sería correcto relegarla a la simple condición de fachada. Basta con revisar, su estructura y su fisiología para advertir que se trata de un órgano esencial. La piel, de hecho es un “órgano” vital por el cometido que desempeña. Es productora de calor... de electricidad... radiaciones... etc., constituye una importante glándula de secreción interna y externa, extendida, ricamente vascularizada y en directa conexión con todas las vísceras y con las demás glándulas endocrinas y con el tejido conectivo.
Una de sus funciones más evidentes es el tacto, permitiendo percibir todas las excitaciones que actúan sobre las terminales nerviosas de nuestro cuerpo.
La Psicología obtiene multitud de datos en los estudios sobre la piel, producto de la relación entre el individuo y sociedad y la importancia que desempeña la “apariencia” como aceptación o sentencia del otro.
La biología ha descubierto en la piel fenómenos de perspiración (desprendimiento de agua), de respiración y de depuración, y a pesar de su relativa delgadez, cumple una función protectora y defensora del organismo: oponiendo un obstáculo mecánico a toda agresión; también interviene con una acción humoral sobre agentes físicos y microbianos, procedan estos del exterior o del medio interno.
Su examen puede contribuir al diagnóstico sobre estados mórbidos.
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I b - ¿QUÉ ES LA PIEL?.
La piel o tegumento envuelve toda la superficie del cuerpo, quedando en extremo adherido y vinculada a los tejidos subyacentes.
Sus límites son los orificios naturales, en los que se prolonga con las diferentes mucosas: las dos extremidades del tubo digestivo, las ventanas nasales, los órganos genitourinarios, las cavidades orbitales y las orejas.
Su superficie es difícil de calcular, debido a los surcos y pliegues que presenta, o a los lugares donde se frunce y repliega sobre sí misma (párpados, órganos genitales, contorno de entrada de las fosas nasales, pabellón de la oreja, dedos, incluso rudimentos de la membrana interdigital) la medida es aproximadamente 2 m2 para un individuo adulto de mediana estatura y su peso en una persona de 75 kgs. es algo más de 3 kgs.
Respecto al color, que es una de las cualidades más llamativas, existen diferencias muy apreciables según las regiones examinadas ya que es más oscura en los pezones, las axilas, el cuello y las partes genitales en un mismo individuo.
Depende además de disposiciones genéticas individuales lo que la hace diferir de otros, apareciendo mate, clara, morena, etc.
Otro factor que interviene en su coloración es la edad, ya que al envejecer se deshidrata para tomar un matiz algo grisáceo. Hay que tener en cuenta asimismo, las condiciones de salud y las climáticas.
Los responsables de tales cromatismos son factores: propiamente pigmentarios, factores vasculares, y factores sanguíneos.
El grosor no es el mismo en todas las partes del cuerpo. Es más delgada en el dorso de las manos y de los pies, y en los senos, párpados y escroto, pero más gruesa en la planta de los pies y palma de las manos.
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I c - BAJO LA LUPA.
Está compuesta por tres capas superpuestas: una superficial y muy estratificada: la epidermis; quien a la vez está formada por dos sub-capas - la de Malpigui o germinativa, y la córnea que se encuentra en constante descamación- ; otra bien estructurada y sub-epidérmica: la dermis; que es un tejido fibroso y mucho más grueso que la epidermis; donde se encuentran los anexos cutáneos (uñas y pelos) así como también las glándulas sudoríparas y sebáceas, desempeñando también, una función protectora; y por último encontramos la capa profunda y más sub-dérmica: la hipodermis o grasa subcutánea, encargada de amortiguar traumas, actuar como aislante del calor y depósito de calorías.
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I d - ALGO MÁS QUE UNA VESTIDURA.
La piel es el órgano del tacto, toda su superficie es apta para captar las impresiones procedentes del mundo exterior.
El tacto es el resultado de una conmoción externa vibratoria, que se comunica a los elementos nerviosos (corpúsculos especializados de las papilas) y a las células de la capa mucosa de Malpighi para ser transmitido inmediatamente a los centros nerviosos cerebro-espinales.
Como revestimiento resistente liso y elástico y dotado de una cierta movilidad, amortigua, gracias a la grasa contenida en la hipodermis los choques y las presiones externas.
Asimismo, impide la evaporación del agua.
La queratina de su capa córnea actúa como armadura, aunque no sólo es un elemento defensivo, sino que también puede desarrollar un rol agresivo en algunos animales (pico y uñas por ej.). La anatomía comparada ofrece numerosos ejemplos: los cuernos de los bóvidos, el pico de las aves, la garra de los felinos, la coraza de los saurios, etc.
Cuando ciertas presiones persisten sobre una misma parte de modo permanente se forman callosidades más resistentes.
Interviene en la regulación térmica del organismo. Si la temperatura disminuye, se produce una vasoconstricción cutánea generando un efecto calórico; si por el contrario la temperatura se eleva ocurre una vasodilatación con paso mayor de sangre e irradiación acrecentada por perspiración y sudoración.
También interviene en los intercambios nutritivos.
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I e - MAPA DE LAS EMOCIONES.
La piel puede denunciar un trastorno funcional u orgánico del psiquismo. Las emociones pueden provocar por sí solas palidez violenta, enrojecimiento, prurito, parestesias, hiperhidrosis, incluso urticaria y transpiración de las manos, axilas, y frente. Un choque emotivo violento puede provocar una rápida caída del cabello ya sea total o por zonas (alopecias areatas) o un rápido encanecimiento.
En ella parecen expresarse con bastante elocuencia los sentimientos y las emociones, como vergüenza o angustia (rubor), miedo (palidez, erección de los pelos por contracción de sus diminutos músculos) ansiedad (sudoración), etc.
Las somatizaciones cutáneas suelen manifestar un mensaje codificado de sobreesfuerzo psíquico trasladado a la signosintomatología corporal en la que parecen ser extremadamente difícil hallar la “piedra roseta”. En su búsqueda resulta de vital importancia interpretar los aspectos psicosociales y las circunstancias que rodean la aparición de la patología en lugar de intentar forzosamente situarla en una clasificación determinada.
La piel constituye el receptor de la sensibilidad táctil, mediatiza las relaciones directas de cuerpo; como ejemplo elocuente pensemos en el contacto madre - recién nacido y la relación sexual (piel que toca otra piel)
Por estar tan expuesta, muchas dermopatías despiertan ideas de suciedad, fealdad o contagio; lo que de algún modo estigmatiza al sujeto dejándolo preso de las miradas de los otros (cae bajo la mirada), el hombre es sobre todo aquél al que el Otro mira sin control, está condenado a ser mirado. Las lesiones aparecen de este modo “ofrecidas” para ese Otro. En tanto el sujeto es “examinado por estas miradas” queda posicionado en lugar de objeto al que se le evalúan sus propiedades.
Además del interjuego entre la propia observación y la del entorno, se pone en evidencia la posibilidad de acceso a la lesión, lo que ofrece un sinnúmero de interacciones exteriorizadas por toques, rascados, cuidado obsesivo, etc.
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II - CLASIFICACIÓN.
Para su mejor reconocimiento las dividirlas en dos grandes grupos.
Las afecciones en las que los trastornos emocionales son reconocidos como facilitadores de la aparición de la enfermedad y sus recaídas e influyen en la persistencia.
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II a - PSORIASIS (*).
Es una de las patologías más paradigmáticas para ilustrar su relación con el stress como un estudiado y reconocido facilitador del inicio y de los ataques posteriores de cualquiera de sus variedades
Esta es una dermopatía de herencia multigenética, cuyos desencadenantes van desde traumas mecánicos hasta reacciones netamente emocionales.
Su patogenia es descripta como un incremento de la actividad celular epidérmica acompañada de una marcada migración leucocitaria hacia inmunocomplejos de la capa córnea. Es una enfermedad crónica y recurrente que además de la piel puede afectar las articulaciones según la variedad.
(*) Tema desarrollado especialmente en apartado.
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II b - ACNÉ VULGAR.
Es una afección de la unidad pilosebácea resultante de un bloqueo de la secreción sebácea y de las alternaciones que sobrevienen en la glándula. Puede observarse en cualquier época de la vida, con preferencia en la adolescencia. Localizada principalmente en el rostro, hombros y tronco, presenta una evolución tórpida con significativos empeoramientos provocados por el stress.
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II c - ALOPECIA AREATA.
Se refiere a la caída asintomática y súbita del pelo. Afecta sobre todo el cuero cabelludo, cejas y barba. Se transmite como carácter dominante y se desencadena por impactos emocionales.
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II d - ECCEMA.
Es una patología inflamatoria que abarca la epidermis y dermis en la que se suceden y coexisten lesiones de eritema, vesiculización, secreción, costras, descamación y liquenificación.
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II e - URTICARIA.
Se trata de pápulas eritematoedematosas frecuentemente con forma anular intensamente pruriginosa, que aparece con brotes muchas veces secundarios a alérgenos externos y otras por causas emocionales.
Esquemáticamente se admiten 3 tipos de urticaria según el mediador que intervenga: histamínica – colinérgica y la forma intermedia.
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Por otra parte aquellas dermopatías que si bien son consideradas como la expresión de componentes emocionales, dichas afecciones son secundarias trastornos psíquicos.
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II f - EXCORIACIONES NEURÓTICAS.
Representan un hábito involuntario, un “tic” por medio del cual el paciente alivia su tensión provocándose traumas de variable intensidad, cesando solamente cuando se produce una lesión significativa con presencia de hemorragias. Del relato del paciente se obtiene su implicación en el proceso concomitantemente con una imposibilidad de controlarlo.
Es más frecuente en mujeres, pudiéndose efectuar un recorte por segmentos etareos; mujeres entre adolescencia y 30 años que se autoagreden, efectuándose lesiones cutáneas como con el acné, se confiesan responsables de la autoría. Suele tornar aristas de una naturaleza obsesivo-compulsiva.
Por otro lado aparece un grupo categorizado por mujeres de más de 50 años, las que parecieran estar relacionadas con cuestiones depresivas. En este subgrupo no aparece generalmente ningún grado de reconocimiento de su activa participación.
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II g - DERMATITIS ARTEFACTA.
Autoinjuria cutánea, generalmente con la mediatizaciòn de instrumentos (peines, objetos cortantes, cepillos, etc.), Se debe desconfiar principalmente de aquellas consultas en las que la lesión aparece con bordes netos y definidos en zonas de fácil acceso. Se trata por lo general de cuadros histéricos o en casos más significativos de personalidades psicopáticas.
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II h - ENFERMEDADES ILUSORIAS.
Generalmente se trata de un indicador de psicosis de carácter serio.
El paciente cree padecer una afección asociada a infecciones. Puede tratarse de una sintomatología transitoria o de una manifestación de un cuadro esquizofrénico.
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II i - PARASITOFOBIA.
Se manifiesta como el temor exacerbado a adquirir diversas ectoparasitosis. Este temor puede trasladarse a la creencia de un padecimiento real y concurre a la consulta con “elementos probatorios” (trozos de epidermis, fibras, pelos, hilos, etc.), que sostiene haber extraído de dentro de la piel con uñas y agujas. Si bien el cuadro puede parecer “florido” no resulta generalmente un síntoma psicopatológico de relevancia, salvo en casos muy profundos.
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II j - TRICOTILOMANÍA.
Consiste en una manifestación patológica que se lleva a cabo arrancándose cabellos, cejas o pestañas.
Si el médico no considera esta posibilidad puede confundir el diagnóstico con el de una alopecía areata.
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II k - ONICOTILOMANÍA.
Grados variables de deformación ungueal proveniente del mordisqueo, tironeamiento y golpeteo de las uñas, que al igual que en el cuadro anterior pueden ir acompañados de la ingesta.
Están montados generalmente sobre trastornos de tipo obsesivo-compulsivo.
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II l - TRASTORNOS SENSITIVOS CUTÁNEOS.
Casos donde no se observan lesiones, salvo aquellas que aparecen secundariamente al rascado.
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II ll - PRURITO GENERALIZADO IDIOPÁTICO (Anal y/O vulvar).
Constituye una sensación cutánea desagradable que evoca de manera irresistible el reflejo del rascado. Si la sensación de prurito es muy intenso provoca un rascado enérgico que aumenta la excitabilidad local, creando un círculo vicioso que consiste en un violento impulso de rascarse y en una comezón más severa; cuando el rascado se prolonga origina estímulos más débiles quedando sólo la sensación de dolor.
Produce ansiedad cutánea y psíquica y su repetición en forma de crisis puede conducir a un estado de insomnio, anorexia, irritabilidad, o bien un estado de depresión y abatimiento. La descripción de prurito y rascado sugiere que ambos poseen cualidades penosas y placenteras. La respuesta de frote y rascado podría representar una forma de masturbación. La anamnesis registra que una parte considerable de los pacientes se hallen en estado de frustración, a la vez que cierto grado de regresión de desarrollo psicosexual.
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II m - FORMICACIÓN.
Relatada como sensación de hormigueo y picaduras sin acompaña-miento de ninguna idea delirante concomitante.
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III n - ALGIAS.
Sensaciones dolorosas en ausencia de lesión demostrable.
= Vulvodinia
= Estomoatodinia
= Glosodinia:
Es una enfermedad casi exclusiva de la mujer menopáusica asociada con cierta atrofia de la mucosa bucal y gingivitis descamativa. Un elevado porcentaje de pacientes lleva prótesis completas. El proceso se caracteriza por la sensación de quemadura predominante-mente en lengua, paladar y labio superior. A veces abarca toda la mucosa bucal, que aparece seca.
Esta patología tiende a transformarse en un síndrome obsesivo, acompañado de pérdida de peso, anorexia, con características depresivas.
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III PSORIASIS (*).
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III a - EL ESTIGMA DEL SAURIO.
La ruta de la piel, parece ofrecernos una cantidad innumerable de expresiones, pero de ellas y en la línea en la que los especialistas encontraban mayor recurrencia y a la vez mayor insatisfacción con los diferentes esquemas terapéuticos es la psoriasis, por esta razón y por aparecer desde las primeras clasificaciones como patología psicosomática es importante destacar su fisiopatología.
Las primeras descripciones datan del siglo XIX como una aproximación a la enfermedad.
Existen diferentes variedades con mayores y menores grados de complicación: artropática; eritrodérmica; pustulosa; invertida; vulgar à es una dermatosis eritematoescamosa por poseer estos dos elementos semiológicos: eritema y escama.
Afecta aproximadamente al 3% de la población con igual incidencia en ambos sexos, aparece de un modo imprevisible en una edad promedio de 27 años.
Se caracteriza fundamentalmente por una excesiva proliferación de la epidermis.
Algunas investigaciones se afirman en una teoría etiológica de carácter multifactorial y los genes predisponentes se hallarían en el cromosoma 6 cerca de la región HLA.
Los agentes desencadenantes son diversos, las lesiones aparecen con frecuencia montadas sobre traumas mecánicos, quemaduras, cortes, enfermedades eruptivas y heridas
operatorias. En ocasiones los brotes coinciden con choques emotivos, registrados como importantes pérdidas pecuniarias o afectivas.
Se presenta en forma de placas de límites netos de color rojizo, cubiertas de escamas, localizándose casi siempre en forma simétrica con preferencia por codos, rodillas, región sacro-coxígea, cuero cabelludo, plantas y palmas y uñas de las manos y de los pies.
Cuando ha alcanzado su desarrollo completo la placa eritematosa está recubierta por una escama gruesa, micácea plateada y adherente, pudiendo ser o no de carácter pruriginoso.
Se observa engrosamiento epidérmico, elongación de las papilas dérmicas, hiper queratosis (el engrosamiento del estrato córneo está en relación al gran número de células germinativas proliferativas).
Otra característica es la paraqueratosis (rápida vehiculización de las células que emigran de la zona germinativa, impidiendo que se complete el proceso de queratinización.
Hay un aumento de la actividad mitótica.
A pesar de ser una enfermedad no contagiosa despierta temor y rechazo al tacto.
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III b - LO VISUAL Y LO TACTIL.
Es importante destacar la preocupación que genera su visibilidad, tanto para quien lo padece como para el entorno.
Estos sujetos así estigmatizados parecieran ser portadores de un mensaje de una comunicación involuntaria, a pesar suyo. ¿cuál podría ser la función, si la hubiera, de ofrecerse en un lugar donde es imposible ocultarla?
Jean Guir menciona la función de “trampa”, lo que podría explicarse como punto de captura de la mirada del otro, un cierto manejo a modo de carnada... “casi como una mancha ciega para los otros... permite evitar el cruce de miradas y asegura al portador de la afección un control sobre la imagen del otro”, de hecho, según este autor, los ciegos de nacimiento parecen ser prácticamente indemnes a estas afecciones “escópicas”.
La mirada fija en un objeto brillante produce necesariamente un desvío del objeto observado. Una gozosa manera de controlar al otro, hacerlo su activo prisionero... ¿acaso no es una verdadera tentación observar, o mejor dicho espiar el estigma del cuerpo del otro?
Se podría hipotetizar de acuerdo a estas coordenadas un interjuego directo entre la marca en la piel y la mirada, como si su objetivo fuera anclar la tensión en la lesión, pero allí donde está la mirada la voz nunca está lejos.
El psicoanálisis penetra en la cuestión de la mirada y de la voz descubriendo que cuando se mira demasiado ya no se escucha, y, que de alguna manera estas marcas en lo real, nos presentan el desafío de enfrentarnos al confuso grito del dolor que intenta porfiadamente acallar un síntoma.



Raúl R. Patrono (*)


(*) Lic en Psicología
Jefe de Trabajos prácticos de la cátedra de Fisiopatología y Enfermedades Psicosomáticas

Bibliografía consultada



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