miércoles, 16 de abril de 2008

Una opera kleiniana?

El Niño y los Sortilegios (Ravel)


El libreto de “El niño y los sortilegios” fue escrito por la novelista Sidonie Gabrielle Gautier-Villars, más conocida como Colette, quien buscó por algún tiempo un buen músico para su texto teatral. Finalmente llegó a Maurice Ravel. “El niño y los sortilegios” se estrenó pues en Montecarlo el 21 de marzo de 1925. Un año más tarde la obra se presentó en París, en el Teatro de la Opera Cómica.
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ARGUMENTO
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Acto único
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Interior de una casa en Normandía. El protagonista, llamado simplemente “El niño”, trata desesperadamente de concentrarse para hacer sus tareas. Pero deseos prohibidos lo distraen. Él quisiera tirarle la cola al gato e incluso castigar a su mamá.
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Llega la madre y ve que las tareas no están hechas. En castigo le deja como merienda sólo una taza de té sin azúcar y un trozo de pan duro. Al quedarse solo el niño se desahoga de su descontento destruyendo objetos, rajando la tapicería, le tira al fin la cola al gato y golpea a la ardilla que está en una jaula.
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Cansado ya, se echa sobre un sillón. Y es aquí cuando entran en acción los sortilegios a que alude el título de la ópera: el sillón comienza una danza antigua con una sillita Luis XV; los muebles imitan al sillón y expresan su indignación; el reloj se lamenta de perder el equilibrio, etc, etc.
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El niño está atemorizado. Cuando se acerca a la chimenea el fuego lo amenaza. Luego, en su lucha con las cenizas, el fuego se apaga y deja la habitación a oscuras. De la tapicería destrozada surgen figuras de fábula: pastores con sus cabras y carneros, que danzan al son de una dulce música y se lamentan, dolidos, de no poder unirse. El niño llora. De las páginas de un libro destruido sale una princesa a consolarlo y lo calma con dulzura, aunque no deja de reprocharle su conducta. Mientras el pequeño, encantado, la escucha, desaparece la princesa y ocupa su lugar un viejo de aspecto poco tranquilizador con el número “pi” griego sobre su cabeza y otros problemas por resolver. Es la aritmética.
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Entretanto sale la luna y el gato se dispone a unirse con la gata en un dramático dueto amoroso.
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Ya es de noche en el jardín. Todos los animales que lo pueblan tienen algo que reprochar al niño y lo asaltan con retos y amenazas. Lo dejan solo y entablan diálogos extraños, ejecutan complicadas y desenfrenadas danzas, con tanta euforia y tan poco cuidado que hieren a la pobre ardilla. El niño, entonces, se encarga del animalito, prodigándole su ayuda y tratando de consolarlo, a la vez que le hace una venda con una cinta. Los animales, al observar el gesto de bondad del niño, se quedan estupefactos ante su inesperada gentileza y comienzan a dudar de su maldad. Finalmente lo acompañan hasta la casa, para que se quede con su mamá.
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Los sortilegios han terminado. El niño regresa al mundo de la realidad dando un fuerte grito llamando a su mamá.

domingo, 13 de abril de 2008

El divorcio del cuerpo

Con Freud lo que es del orden del inconsciente no es del orden del cuerpo, sin embargo parece que el inconsciente no está sin relación al cuerpo. El concepto más ilustrativo de esta condición fue aquel acuñado por él y al que denominó Pulsión (trieb). Casi todas las aristas del concepto tienen su referente en el cuerpo. Ya sea por el costado de la fuente , es decir las zonas erógenas, de las que nos dice “por fuente de la pulsión se entiende aquel proceso somático que se localiza en un órgano o en una parte del cuerpo y cuya excitación está representada en la vida psíquica por la pulsión”; lo encontramos igualmente, cuando habla del fin de la pulsión o bien, cuando se refiere al objeto de la misma, del que podemos decir cuando de su parcialidad se trata, que es un objeto directamente vinculado al cuerpo, el pecho, el pene, etc.. O bien, elementos relacionados con lo vivido corporal (excrementos, niño) que tienen en común el rasgo fundamental de ser, real o fantaseadamente separados o separables; o incluso en su concepto de apuntalamiento (anlehnung) con el que describe un fenómeno de apoyo de la pulsión sexual en una “función corporal esencial para la vida” no sexual. Teoría del cuerpo, presencia del cuerpo o apuntalamiento sobre el cuerpo.

A título de recordatorio, en el campo freudiano se podría decir que desde el proyecto, a partir de sus primeras interrogaciones clínicas, Freud constituye ya un cuerpo, un sistema nervioso, un modelo llamado psíquico, que nos da la simple “corporeidad” o “corporalidad” de la materialidad del campo abierto por él y de su método, lo que surge a partir de los primeros desciframientos de los síntomas histéricos. Poco después en sus Tres ensayos la teoría de las zonas erógenas, la economía libidinal del perverso polimorfo, la problemática del Edipo y esencialmente de la castración con relación a la presencia o ausencia del objeto, es decir con relación al pene, luego al falo. Y aún más importante, ese giro dada a partir de su texto Introducción al Narcisismo en el que se reconoce una revisión secundaria efectuada por Freud de la construcción de la teoría que él hacía del cuerpo, a nivel de una anatomía o de una “meta-anatomía”. Y para finalizar, su teoría de la pulsión de muerte. Con Freud podríamos decir que la teoría y la clínica se refieren de principio a fin a lo corporal y el cuerpo.

Lacan al igual que Freud, no pudo escapar de esta cuestión, y es ahora –con la obra en su conjunto– que podemos desprender cuál ha sido su posición respecto a este tema.

A propósito de un trabajo sobre el cuerpo habrá de tenerse cuidado de no hipotecar hablando del cuerpo del hombre en el psicoanálisis, sino decir simplemente el cuerpo del hombre, a secas. Entre el cuerpo médico, el cuerpo social, los cuerpos constituidos, el cuerpo libidinal, el cuerpo simbólico, el cuerpo de amor y el cuerpo del delito, la palabra cuerpo nos plantea siempre problemas.
El cuerpo aquí no es el cuerpo fisiológico que arman los pornógrafos para provocar la excitación de la mediocridad, no es ese cuerpo cierto que arman los fisiólogos para disecarnos. Ni el cuerpo cierto que se confunde con el cuerpo oscuro de las radiografías. Ni tampoco el que reconoció Lacan como aquel que la ciencia impone “ El cuerpo en su registro purificado posible de radiografiar, calibrar, diagramar, y susceptible de condicionar”
, sino el de la improbabilidad, el de la desarmonía, el de la carne aguijoneada por el significante preludio - nos dice Bataille- de la muerte que a la par de la belleza es considerable el terror que nos inspira. Debemos, pues, distinguir entre el organismo, lo viviente y lo que llamamos cuerpo. Lacan desarrolló ampliamente este punto.
La corporeidad no es una cualidad primaria de la subjetividad, así como para él –en contra de toda tradición idealista de la filosofía y de sus dependencias Psicológicas- la individualidad no es un dato primero de la sensibilidad, sino que debe construirse, y que esta construcción sólo comienza con la emergencia, en el ser humano, de esta categoría fundamental, que, por el momento, continúa llamándose representación. para que la individualidad orgánica se convierta en un cuerpo es preciso que el significante introduzca el Uno.
Por otra parte, en la medida que pensamos el cuerpo produciéndose en el terreno del imaginario, no es posible afirmar que el organismo biológico nazca con él. No es pertinente por lo tanto identificar al ser vivo con el cuerpo; más aún, lo real del ser vivo, según Lacan, se diferencia y queda excluido de la noción de cuerpo. Lo que puede definirse como el cuerpo no es la vida.


Sabemos que Lacan en su recorrido intentó trazar pasajes entre el sujeto y su cuerpo, para luego, y más allá reconocer de otra manera la cuestión del cuerpo. Ya no más binario, sino trinitario en un anudamiento borroemeano.

viernes, 11 de abril de 2008

Bitácora Kleiniana

CLAVES PARA LEER A MELANIE KLEIN
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Melanie Klein, define como posición al conjunto de ansiedades y defensas; aunque aparecen inicialmente durante las fases más precoses no se limitan a este período sino que resurgen durante las fases más precoses no se limitan a este período sino que resurgen durante los primeros años de la infancia y ulteriormente bajo determinadas condiciones.
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Posición Esquizo Paranoide 0 a 4 meses:
Nos explica dice que hay suficiente yo al nacer como para sentir ansiedad (es la respuesta del yo a la actividad del instinto de muerte), utiliza mecanismos de defensa y establece primitivas relaciones de objeto en la fantasía y en al realidad.
El yo en la primeras etapas es lábil, se haya en estado de constante fluencia, varía de momento a momento su grado de integración.
El yo inmaduro del bebé, está expuesto desde el nacimiento a la ansiedad provocada por la innata polaridad de los instintos de vida y de muerte. (Ej, el trauma de nacimiento pero también le da la vida).
Cuando se ve enfrentado a la ansiedad que le produce el instinto de muerte y el yo lo deflexiona (consiste en su proyección y en al conversión del instinto de muerte en agresión)
El yo se escinde y proyecta fuera su parte que contiene el instinto de muerte poniéndola en el objeto exterior original (el pecho). Es así como el pecho al que se siente conteniendo gran parte del instinto e muerte llega a experimentarse como malo y amenazador para el yo, dando origen al sentimiento de persecución. El miedo original al instinto de muerte se transforma en miedo a un perseguidor; al mismo tiempo se establece relación con un objeto ideal.
Así como proyecta fuera el instinto de muerte para evitar la ansiedad que surge de contenerlo, así también se proyecta la libido afín de crear un objeto que satisfaga el impulso instintivo del yo a conservar la vida.
De este modo el yo tiene relación con dos objetos: Objeto primario/ Pecho, disociado en dos partes Pecho Ideal y Pecho de Persecución, la fantasía del objeto ideal se fusiona con experiencias gratificadoras de ser amado y amamantado por la madre exterior real que a su vez confirma dicha fantasía.
La fantasía del objeto de persecución se fusiona con las experiencia reales de privación y dolor atribuidas por el bebé a los objetos persecutorios.
La privación no solo se convierte en falta de gratificación sino en amenaza de ser aniquilado por los perseguidores, ante esta ansiedad de ser aniquilado se ponen en juego ciertos mecanismos: introyección / proyección / idealización / identificación introyectiva y proyectiva.
La superación de esta posición depende de la fuerza relativa de las pulsiones libidinales con respecto a las agresivas.

. Mecanismos
Diferencia entre identificación proyectiva y proyección:
Proyección opera desde el comienzo de la vida.
La identificación proyectiva es algo posterior.
La proyección se hace sobre el objeto.
La identificación proyectiva dentro de un objeto, la proyección se realiza tanto con el amor y las partes buenas de los objetos y del yo , como con el odio y los aspectos malos del yo.
Si bien habla de aspectos benignos de las identificaciones proyectivas, casi siempre ponen el énfasis sobre los aspectos dañinos, ya sea con la pérdida que representa para el yo.

Proyección: lo relevante es la disociación
del objeto en la identificación proyectiva se trata de la disociación de aspectos del yo.
Proyección, junto a la introyección son los
procesos yoicos en l estructuración del aparato písiquico, del mundo interior, asamblea de los objetos internos y del mundo de los objetos externos.
Proyección indispensable para la
disociación de vínculos buenos y malos idealizados persecutorios, la identificación proyectiva en cambio parece conectarse con los momentos de desintegración y desmoronamiento que alternan con los de integración e identificación introyectiva.
La idealización que se efectiviza en la
gratificación alucinatoria de deseo requiere de la cooperación de la negación, mecanismo defensivo que permite ignorar las situaciones frustrante y de angustia y que borra incluso la misma existencia del objeto persecutorio.
Sin embargo la idealización y al negación no podrían hacerse efectivas sin el sentimiento d omnipotencia característica de pensamiento infantil, ose la convicción imaginaria de que el deseo equivale a la realidad.
Disociación o escisión del yo puede ser
pasiva y activa.
La primera no es un mecanismo de defensa y sería incluso anterior a la disociación activa del yo del objeto. En cambio la disociación activa es un mecanismo de defensa y va dirigido contra el objeto, arrastrando de hecho la propia disociación del yo.
La disociación pasiva se debe la impacto del instinto dentro de la psiquis de aquel remante de instinto de muerte que no ha podido o no podrá ser confinado en el súper yo.
La falta de cohesión del yo precoz explica que pude disociarse bajo la presión de la angustia.
La disociación activa del objeto, resulta del mecanismo de defensa que se inicia como desviación del instinto de muerte hacia el exterior, es luego expulsión del sadismo empleado en la destrucción del objeto frustrante y finalmente proyección en la medida en que ese objeto deviene el representante de muerte y es introyectado iniciando la función de los mecanismos de defensa como instrumento del aparto psíquico.
La negación como medio de proyección
contra los perseguidores externos e internos.
Ello conduce a una retirada autista que desconecta de la realidad.
Interrumpiéndose el intercambio con la misma y el enriquecimiento resultante del juego de introyeción/ proyección y bloqueándose de este modo el proceso de desarrollo.
ü La retracción narcisista se compensa con la
fuga hacia un objeto interior idealizado.


Posición Depresiva: Comienza a los 4 meses, se supera progresivamente en el curso del primer año, pude reactivarse en el adulto especialmente en el duelo y en los estados depresivos.
Se caracteriza por los siguientes rasgos:
El niño es capaz de aprehender a la madre
como objeto total ( se refiere a la percepción del otro como persona).
Se atenúa la escisión entro objeto bueno,
malo, pulsiones libidanales, , hostiles tienden a relacionarse con el mismo objeto.
El bebé vive la experiencia de atacar a una
madre ambivalentemente amada y de perderla como objeto exterior – interior. Esta experiencia originan dolor, culpa, sentimiento de pérdida.
La ansiedad depresiva se refiere al peligro de la fantasía de destruir y perder a la madre a consecuencia del sadismo del sujeto, esta angustia es combatida mediante diversos mecanismo de defensa:
Defensas maníacas de reparación. Aquí
reconoce a la personas como seres individuales separados y con relación entre sí, en especial advierte el importante vínculo Padre-Madre. La proyección desfigura todas sus percepciones y cuando se percata del vínculo libidinal entre sus padres proyecta en ellos sus propios deseos libidinales y agresivos. Fantasea en que sus padres están en coito continuo y la naturaleza de ese coito varía con las fluctuaciones de sus propios impulsos. Fantasea que sus padres intercambian gratificaciones orales-uretrales-anales o genitales.
Esta situación le origina frustración, celos, envidia, ya que percibe a sus padres dándose gratificaciones que él desea para sí.
Reacciona con sentimientos agresivos en
sus fantasías ataca a sus padres y los percibe destruidos, introyecta esos padres atacados, destruidos y siente que forman parte de su mundo interior.
De este modo solo se encuentra con un pecho y madre destruidos sino también con una pareja parental interior destruida.
La fantasía de padres combinados aparece cuando el bebé reconoce a la madre como objeto total pero aún no diferencia completamente al padre de la madre. En su fantasía el pene p padre son parte de la madre, su idealización la hace ver conteniendo todo lo deseable (pecho/ bebés/ penes).
Tanto para el varón como para la mujer, el primer objeto deseado es el pecho de la madre y al padre se lo percibe primero como rival, pero ante las ansiedades persecutorias depresivas experienciadas en relación con la madre y su pecho. El pene del padre se conviete rapidamente para ambos sexos en objeto alternativo de deseo oral hacia el que la criatura se puede dirigir apartando el pecho.

· Mecanismos:
Manía-Reparación: Consolida la posición depresiva, el yo no puede liberarse totalmente de los objetos amados pues la identificación con ellos es demasiado fuerte.
Procura, entonces liberarse de la dependencia a que lo sujeta la valoración de esos objetos, de la culpa y la responsabilidad consecuentes. Llega así a una formación de compromiso, negando tanto la importancia de sus objetos buenos como los peligrosos que lo amenazan.
Se recurre pues, nuevamente a la negación de la realidad intrapsíquica y de la exterior. Así logra negar el miedo a la pérdida del objeto bueno. Al mismo tiempo se procura su reparación.
Diferencia entre reparación depresiva y maníaca: la primera se basa en el reconocimiento de la realidad psíquica y por lo tanto de las complejas ansiedades y sufrimientos típicos de la posición depresiva. El objeto amado es valorado, se sabe la indisoluble vinculación que tiene el yo con el objeto y no se niegan los peligros que corren tanto para el uno como el otro. Se aceptan pena, tristeza, culpa, responsabilidad. En la reparación maníaca en cambio el objeto es descalificado, se niega la ansiedad y se vivencia el sentimiento de reparación (aún el resucitar el objeto después de haberlo destruido) es inmediata y mágica. No importa, por lo tanto, destruir si es tan fácil reparar.

Mecanismos obsesivos de reparación. Se caracterizan por la escrupulosa vivencia – Ley del Talión del inconsciente (ojo por ojo, diente por diente), que obligan una minuciosa restitución igual cualitativamente y cuantitativamente a los daños que en la fantasía se han infligido al objeto bueno.
Nadie sabe los kilómetros de piel que ha recorrido.
Las caricias salvan a las manos de su destino de herramienta.
Los besos logran que la boca no sea sólo un hueco.
Juntos, besos y caricias le quitan vulgaridad a lo cotidiano.
Las caricias son la oración del cuerpo.

Lo más profundo es la piel

PSICODERMATOLOGIA
por Raúl R. Patrono

“Le plus profund c’est la peau”(Jacques Prevert)


I a - CUESTIÓN DE PIEL
La piel... delgada envoltura del cuerpo, evita a nuestro medio interior las perturbaciones del mundo externo, es por eso que se la denomina “órgano frontera”. Así mostrada abiertamente, se ofrece a todas las miradas. Se exhibe al modo de diferentes tarjetas de presentación según su aspecto y es precisamente por esto que ha sido blanco de una excesiva atención desde la antigüedad... médicos... perfumistas... etc. El deseo de mantenerse joven ha permitido el auge de la industria cosmetológica quienes han sabido realizar las fórmulas para eternizar ese buscado resplandor prestado.
Sin embargo, no sería correcto relegarla a la simple condición de fachada. Basta con revisar, su estructura y su fisiología para advertir que se trata de un órgano esencial. La piel, de hecho es un “órgano” vital por el cometido que desempeña. Es productora de calor... de electricidad... radiaciones... etc., constituye una importante glándula de secreción interna y externa, extendida, ricamente vascularizada y en directa conexión con todas las vísceras y con las demás glándulas endocrinas y con el tejido conectivo.
Una de sus funciones más evidentes es el tacto, permitiendo percibir todas las excitaciones que actúan sobre las terminales nerviosas de nuestro cuerpo.
La Psicología obtiene multitud de datos en los estudios sobre la piel, producto de la relación entre el individuo y sociedad y la importancia que desempeña la “apariencia” como aceptación o sentencia del otro.
La biología ha descubierto en la piel fenómenos de perspiración (desprendimiento de agua), de respiración y de depuración, y a pesar de su relativa delgadez, cumple una función protectora y defensora del organismo: oponiendo un obstáculo mecánico a toda agresión; también interviene con una acción humoral sobre agentes físicos y microbianos, procedan estos del exterior o del medio interno.
Su examen puede contribuir al diagnóstico sobre estados mórbidos.
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I b - ¿QUÉ ES LA PIEL?.
La piel o tegumento envuelve toda la superficie del cuerpo, quedando en extremo adherido y vinculada a los tejidos subyacentes.
Sus límites son los orificios naturales, en los que se prolonga con las diferentes mucosas: las dos extremidades del tubo digestivo, las ventanas nasales, los órganos genitourinarios, las cavidades orbitales y las orejas.
Su superficie es difícil de calcular, debido a los surcos y pliegues que presenta, o a los lugares donde se frunce y repliega sobre sí misma (párpados, órganos genitales, contorno de entrada de las fosas nasales, pabellón de la oreja, dedos, incluso rudimentos de la membrana interdigital) la medida es aproximadamente 2 m2 para un individuo adulto de mediana estatura y su peso en una persona de 75 kgs. es algo más de 3 kgs.
Respecto al color, que es una de las cualidades más llamativas, existen diferencias muy apreciables según las regiones examinadas ya que es más oscura en los pezones, las axilas, el cuello y las partes genitales en un mismo individuo.
Depende además de disposiciones genéticas individuales lo que la hace diferir de otros, apareciendo mate, clara, morena, etc.
Otro factor que interviene en su coloración es la edad, ya que al envejecer se deshidrata para tomar un matiz algo grisáceo. Hay que tener en cuenta asimismo, las condiciones de salud y las climáticas.
Los responsables de tales cromatismos son factores: propiamente pigmentarios, factores vasculares, y factores sanguíneos.
El grosor no es el mismo en todas las partes del cuerpo. Es más delgada en el dorso de las manos y de los pies, y en los senos, párpados y escroto, pero más gruesa en la planta de los pies y palma de las manos.
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I c - BAJO LA LUPA.
Está compuesta por tres capas superpuestas: una superficial y muy estratificada: la epidermis; quien a la vez está formada por dos sub-capas - la de Malpigui o germinativa, y la córnea que se encuentra en constante descamación- ; otra bien estructurada y sub-epidérmica: la dermis; que es un tejido fibroso y mucho más grueso que la epidermis; donde se encuentran los anexos cutáneos (uñas y pelos) así como también las glándulas sudoríparas y sebáceas, desempeñando también, una función protectora; y por último encontramos la capa profunda y más sub-dérmica: la hipodermis o grasa subcutánea, encargada de amortiguar traumas, actuar como aislante del calor y depósito de calorías.
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I d - ALGO MÁS QUE UNA VESTIDURA.
La piel es el órgano del tacto, toda su superficie es apta para captar las impresiones procedentes del mundo exterior.
El tacto es el resultado de una conmoción externa vibratoria, que se comunica a los elementos nerviosos (corpúsculos especializados de las papilas) y a las células de la capa mucosa de Malpighi para ser transmitido inmediatamente a los centros nerviosos cerebro-espinales.
Como revestimiento resistente liso y elástico y dotado de una cierta movilidad, amortigua, gracias a la grasa contenida en la hipodermis los choques y las presiones externas.
Asimismo, impide la evaporación del agua.
La queratina de su capa córnea actúa como armadura, aunque no sólo es un elemento defensivo, sino que también puede desarrollar un rol agresivo en algunos animales (pico y uñas por ej.). La anatomía comparada ofrece numerosos ejemplos: los cuernos de los bóvidos, el pico de las aves, la garra de los felinos, la coraza de los saurios, etc.
Cuando ciertas presiones persisten sobre una misma parte de modo permanente se forman callosidades más resistentes.
Interviene en la regulación térmica del organismo. Si la temperatura disminuye, se produce una vasoconstricción cutánea generando un efecto calórico; si por el contrario la temperatura se eleva ocurre una vasodilatación con paso mayor de sangre e irradiación acrecentada por perspiración y sudoración.
También interviene en los intercambios nutritivos.
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I e - MAPA DE LAS EMOCIONES.
La piel puede denunciar un trastorno funcional u orgánico del psiquismo. Las emociones pueden provocar por sí solas palidez violenta, enrojecimiento, prurito, parestesias, hiperhidrosis, incluso urticaria y transpiración de las manos, axilas, y frente. Un choque emotivo violento puede provocar una rápida caída del cabello ya sea total o por zonas (alopecias areatas) o un rápido encanecimiento.
En ella parecen expresarse con bastante elocuencia los sentimientos y las emociones, como vergüenza o angustia (rubor), miedo (palidez, erección de los pelos por contracción de sus diminutos músculos) ansiedad (sudoración), etc.
Las somatizaciones cutáneas suelen manifestar un mensaje codificado de sobreesfuerzo psíquico trasladado a la signosintomatología corporal en la que parecen ser extremadamente difícil hallar la “piedra roseta”. En su búsqueda resulta de vital importancia interpretar los aspectos psicosociales y las circunstancias que rodean la aparición de la patología en lugar de intentar forzosamente situarla en una clasificación determinada.
La piel constituye el receptor de la sensibilidad táctil, mediatiza las relaciones directas de cuerpo; como ejemplo elocuente pensemos en el contacto madre - recién nacido y la relación sexual (piel que toca otra piel)
Por estar tan expuesta, muchas dermopatías despiertan ideas de suciedad, fealdad o contagio; lo que de algún modo estigmatiza al sujeto dejándolo preso de las miradas de los otros (cae bajo la mirada), el hombre es sobre todo aquél al que el Otro mira sin control, está condenado a ser mirado. Las lesiones aparecen de este modo “ofrecidas” para ese Otro. En tanto el sujeto es “examinado por estas miradas” queda posicionado en lugar de objeto al que se le evalúan sus propiedades.
Además del interjuego entre la propia observación y la del entorno, se pone en evidencia la posibilidad de acceso a la lesión, lo que ofrece un sinnúmero de interacciones exteriorizadas por toques, rascados, cuidado obsesivo, etc.
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II - CLASIFICACIÓN.
Para su mejor reconocimiento las dividirlas en dos grandes grupos.
Las afecciones en las que los trastornos emocionales son reconocidos como facilitadores de la aparición de la enfermedad y sus recaídas e influyen en la persistencia.
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II a - PSORIASIS (*).
Es una de las patologías más paradigmáticas para ilustrar su relación con el stress como un estudiado y reconocido facilitador del inicio y de los ataques posteriores de cualquiera de sus variedades
Esta es una dermopatía de herencia multigenética, cuyos desencadenantes van desde traumas mecánicos hasta reacciones netamente emocionales.
Su patogenia es descripta como un incremento de la actividad celular epidérmica acompañada de una marcada migración leucocitaria hacia inmunocomplejos de la capa córnea. Es una enfermedad crónica y recurrente que además de la piel puede afectar las articulaciones según la variedad.
(*) Tema desarrollado especialmente en apartado.
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II b - ACNÉ VULGAR.
Es una afección de la unidad pilosebácea resultante de un bloqueo de la secreción sebácea y de las alternaciones que sobrevienen en la glándula. Puede observarse en cualquier época de la vida, con preferencia en la adolescencia. Localizada principalmente en el rostro, hombros y tronco, presenta una evolución tórpida con significativos empeoramientos provocados por el stress.
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II c - ALOPECIA AREATA.
Se refiere a la caída asintomática y súbita del pelo. Afecta sobre todo el cuero cabelludo, cejas y barba. Se transmite como carácter dominante y se desencadena por impactos emocionales.
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II d - ECCEMA.
Es una patología inflamatoria que abarca la epidermis y dermis en la que se suceden y coexisten lesiones de eritema, vesiculización, secreción, costras, descamación y liquenificación.
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II e - URTICARIA.
Se trata de pápulas eritematoedematosas frecuentemente con forma anular intensamente pruriginosa, que aparece con brotes muchas veces secundarios a alérgenos externos y otras por causas emocionales.
Esquemáticamente se admiten 3 tipos de urticaria según el mediador que intervenga: histamínica – colinérgica y la forma intermedia.
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Por otra parte aquellas dermopatías que si bien son consideradas como la expresión de componentes emocionales, dichas afecciones son secundarias trastornos psíquicos.
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II f - EXCORIACIONES NEURÓTICAS.
Representan un hábito involuntario, un “tic” por medio del cual el paciente alivia su tensión provocándose traumas de variable intensidad, cesando solamente cuando se produce una lesión significativa con presencia de hemorragias. Del relato del paciente se obtiene su implicación en el proceso concomitantemente con una imposibilidad de controlarlo.
Es más frecuente en mujeres, pudiéndose efectuar un recorte por segmentos etareos; mujeres entre adolescencia y 30 años que se autoagreden, efectuándose lesiones cutáneas como con el acné, se confiesan responsables de la autoría. Suele tornar aristas de una naturaleza obsesivo-compulsiva.
Por otro lado aparece un grupo categorizado por mujeres de más de 50 años, las que parecieran estar relacionadas con cuestiones depresivas. En este subgrupo no aparece generalmente ningún grado de reconocimiento de su activa participación.
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II g - DERMATITIS ARTEFACTA.
Autoinjuria cutánea, generalmente con la mediatizaciòn de instrumentos (peines, objetos cortantes, cepillos, etc.), Se debe desconfiar principalmente de aquellas consultas en las que la lesión aparece con bordes netos y definidos en zonas de fácil acceso. Se trata por lo general de cuadros histéricos o en casos más significativos de personalidades psicopáticas.
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II h - ENFERMEDADES ILUSORIAS.
Generalmente se trata de un indicador de psicosis de carácter serio.
El paciente cree padecer una afección asociada a infecciones. Puede tratarse de una sintomatología transitoria o de una manifestación de un cuadro esquizofrénico.
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II i - PARASITOFOBIA.
Se manifiesta como el temor exacerbado a adquirir diversas ectoparasitosis. Este temor puede trasladarse a la creencia de un padecimiento real y concurre a la consulta con “elementos probatorios” (trozos de epidermis, fibras, pelos, hilos, etc.), que sostiene haber extraído de dentro de la piel con uñas y agujas. Si bien el cuadro puede parecer “florido” no resulta generalmente un síntoma psicopatológico de relevancia, salvo en casos muy profundos.
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II j - TRICOTILOMANÍA.
Consiste en una manifestación patológica que se lleva a cabo arrancándose cabellos, cejas o pestañas.
Si el médico no considera esta posibilidad puede confundir el diagnóstico con el de una alopecía areata.
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II k - ONICOTILOMANÍA.
Grados variables de deformación ungueal proveniente del mordisqueo, tironeamiento y golpeteo de las uñas, que al igual que en el cuadro anterior pueden ir acompañados de la ingesta.
Están montados generalmente sobre trastornos de tipo obsesivo-compulsivo.
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II l - TRASTORNOS SENSITIVOS CUTÁNEOS.
Casos donde no se observan lesiones, salvo aquellas que aparecen secundariamente al rascado.
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II ll - PRURITO GENERALIZADO IDIOPÁTICO (Anal y/O vulvar).
Constituye una sensación cutánea desagradable que evoca de manera irresistible el reflejo del rascado. Si la sensación de prurito es muy intenso provoca un rascado enérgico que aumenta la excitabilidad local, creando un círculo vicioso que consiste en un violento impulso de rascarse y en una comezón más severa; cuando el rascado se prolonga origina estímulos más débiles quedando sólo la sensación de dolor.
Produce ansiedad cutánea y psíquica y su repetición en forma de crisis puede conducir a un estado de insomnio, anorexia, irritabilidad, o bien un estado de depresión y abatimiento. La descripción de prurito y rascado sugiere que ambos poseen cualidades penosas y placenteras. La respuesta de frote y rascado podría representar una forma de masturbación. La anamnesis registra que una parte considerable de los pacientes se hallen en estado de frustración, a la vez que cierto grado de regresión de desarrollo psicosexual.
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II m - FORMICACIÓN.
Relatada como sensación de hormigueo y picaduras sin acompaña-miento de ninguna idea delirante concomitante.
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III n - ALGIAS.
Sensaciones dolorosas en ausencia de lesión demostrable.
= Vulvodinia
= Estomoatodinia
= Glosodinia:
Es una enfermedad casi exclusiva de la mujer menopáusica asociada con cierta atrofia de la mucosa bucal y gingivitis descamativa. Un elevado porcentaje de pacientes lleva prótesis completas. El proceso se caracteriza por la sensación de quemadura predominante-mente en lengua, paladar y labio superior. A veces abarca toda la mucosa bucal, que aparece seca.
Esta patología tiende a transformarse en un síndrome obsesivo, acompañado de pérdida de peso, anorexia, con características depresivas.
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III PSORIASIS (*).
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III a - EL ESTIGMA DEL SAURIO.
La ruta de la piel, parece ofrecernos una cantidad innumerable de expresiones, pero de ellas y en la línea en la que los especialistas encontraban mayor recurrencia y a la vez mayor insatisfacción con los diferentes esquemas terapéuticos es la psoriasis, por esta razón y por aparecer desde las primeras clasificaciones como patología psicosomática es importante destacar su fisiopatología.
Las primeras descripciones datan del siglo XIX como una aproximación a la enfermedad.
Existen diferentes variedades con mayores y menores grados de complicación: artropática; eritrodérmica; pustulosa; invertida; vulgar à es una dermatosis eritematoescamosa por poseer estos dos elementos semiológicos: eritema y escama.
Afecta aproximadamente al 3% de la población con igual incidencia en ambos sexos, aparece de un modo imprevisible en una edad promedio de 27 años.
Se caracteriza fundamentalmente por una excesiva proliferación de la epidermis.
Algunas investigaciones se afirman en una teoría etiológica de carácter multifactorial y los genes predisponentes se hallarían en el cromosoma 6 cerca de la región HLA.
Los agentes desencadenantes son diversos, las lesiones aparecen con frecuencia montadas sobre traumas mecánicos, quemaduras, cortes, enfermedades eruptivas y heridas
operatorias. En ocasiones los brotes coinciden con choques emotivos, registrados como importantes pérdidas pecuniarias o afectivas.
Se presenta en forma de placas de límites netos de color rojizo, cubiertas de escamas, localizándose casi siempre en forma simétrica con preferencia por codos, rodillas, región sacro-coxígea, cuero cabelludo, plantas y palmas y uñas de las manos y de los pies.
Cuando ha alcanzado su desarrollo completo la placa eritematosa está recubierta por una escama gruesa, micácea plateada y adherente, pudiendo ser o no de carácter pruriginoso.
Se observa engrosamiento epidérmico, elongación de las papilas dérmicas, hiper queratosis (el engrosamiento del estrato córneo está en relación al gran número de células germinativas proliferativas).
Otra característica es la paraqueratosis (rápida vehiculización de las células que emigran de la zona germinativa, impidiendo que se complete el proceso de queratinización.
Hay un aumento de la actividad mitótica.
A pesar de ser una enfermedad no contagiosa despierta temor y rechazo al tacto.
.
III b - LO VISUAL Y LO TACTIL.
Es importante destacar la preocupación que genera su visibilidad, tanto para quien lo padece como para el entorno.
Estos sujetos así estigmatizados parecieran ser portadores de un mensaje de una comunicación involuntaria, a pesar suyo. ¿cuál podría ser la función, si la hubiera, de ofrecerse en un lugar donde es imposible ocultarla?
Jean Guir menciona la función de “trampa”, lo que podría explicarse como punto de captura de la mirada del otro, un cierto manejo a modo de carnada... “casi como una mancha ciega para los otros... permite evitar el cruce de miradas y asegura al portador de la afección un control sobre la imagen del otro”, de hecho, según este autor, los ciegos de nacimiento parecen ser prácticamente indemnes a estas afecciones “escópicas”.
La mirada fija en un objeto brillante produce necesariamente un desvío del objeto observado. Una gozosa manera de controlar al otro, hacerlo su activo prisionero... ¿acaso no es una verdadera tentación observar, o mejor dicho espiar el estigma del cuerpo del otro?
Se podría hipotetizar de acuerdo a estas coordenadas un interjuego directo entre la marca en la piel y la mirada, como si su objetivo fuera anclar la tensión en la lesión, pero allí donde está la mirada la voz nunca está lejos.
El psicoanálisis penetra en la cuestión de la mirada y de la voz descubriendo que cuando se mira demasiado ya no se escucha, y, que de alguna manera estas marcas en lo real, nos presentan el desafío de enfrentarnos al confuso grito del dolor que intenta porfiadamente acallar un síntoma.



Raúl R. Patrono (*)


(*) Lic en Psicología
Jefe de Trabajos prácticos de la cátedra de Fisiopatología y Enfermedades Psicosomáticas

Bibliografía consultada



ANZIEU, D. El Yo - Piel. Ed. Biblioteca Nueva, Madrid 1987
ASSOUN, Paul - Laurent: Lecciones psicoanalíticas sobre la mirada y la voz, lección XVIII. Ed. Nueva Visión, Buenos Aires 1992.
AZUBEL, Alicia: Medicina y Psicoanálisis. Ed. Homo sapiens. Buenos Aires 2001.
BICK, E .La experiencia de la piel en las relaciones de objeto temprana. En Revista de Psicoanálisis, Tomo XXVII, Nro. 1. Buenos Aires 1970.
BLUM, Paul: La piel. Cap I. 5. Ed. Oikps Tau, Barcelona 1983.
CHIAPELLA, Alberto: Trastornos dermatológicos. (ficha de la cátedra de fisiopatología y enfermedades psicosomáticas) Buenos Aires 2000.
FREUD, Sigmund. Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (dementia paranoides) descripto autobiográficamente, en Obras Completas, Amorrourtu, Buenos Aires 1976.
GUIR, Jean: psicosomática y cáncer, Cap. V. Ed. Catálogos - Paradiso. Point Hors Ligne. Buenos Aires 1984.
PATRONO, Roberto: Escrito en la piel. Ensayo sobre la perversión- 1999.
PATRONO, Roberto: La lesión y la carnada. Trabajo presentado en las Jornadas de Psicodermatología del Htal Penna, 2001.
VIGLIOGLIA, Pablo A.: Dermatología Elemental. Cap. 1, 5, 7. Ed. Eudeba, Buenos Aires 1985.

Biografía de la piel - La Pesquisa

La pesquisa

Un día empezó a tatuarse el cuerpo. Primero fue una marca tímida. Un dibujo muy pequeño, que mostraba con cierta expectativa. Pero como estos signos nunca restan, y del mismo modo que las palabras dichas sólo se borran con más palabras, un tatuaje se fue acoplando al otro y ya no pudo detenerlos. Su cuerpo se transformó en el lugar común de las agujas y de los tatuadores. Así, apareció el exceso. El cuerpo quedó tomado por el dibujo y se hizo evanescente, poco menos que invisible. “Cambié de piel”, decía con entusiasmo; “metamorfosis” pensaba preocupada. Creo que él nada entendió de interpretaciones. Sin embargo, un día –otro- me preguntó cómo sería llevar una vida de serpiente.
Deseos de morir y yo no hacía más que preguntarle por el dolor. El dolor que para mí supone todo tatuaje. Él repetía que no conocía tal dolor, pero cambiaba de tema casi con violencia y yo lo dejaba hacer porque ese era nuestro arreglo.
Cada vez que desaparecía por semanas, yo sabía que se trataba de un tatuaje. Entonces salía a buscarlo por la “Bonestrit”, aunque imaginaba que no iría a estar. Sin embargo, veía su rostro entre esos rostros de dolor y cada lágrima que corría por la cara, también era la suya; y yo quería ser la chica que de rodillas se abrazaba a sus tobillos para hacer del sufrimiento un acto de valor.
Me cansé de hablar con tatuadores. Me cansé de preguntarles si sabían dónde estaba. Ninguno quería ser entregador y me daban evasivas por respuestas. Pero me entristecía percibir al mismo tiempo, los restos de su voz en otra frase que se transformaba en otra frase y en otra voz...no le digan si vuelve a pasar que mi llanto su suelo regó... Pero tal vez era cierto que no lo conocían, porque él se tatuaba en otro lado.
Muchas veces me pidió que tocara sus tatuajes y cuando pasaba mi mano por su piel, pensaba que era raro. Adivinaba los trazos sin depresión y sin relieve, en una escena armada sólo para los ojos – los míos -. Indicios imposibles de traducir a una lengua que me fuera familiar.
Lentamente, todo se volvió un poco más amable cuando me enseñó a leer con los ojos cerrados; y también más doloroso porque llegué a descifrar mi nombre debajo de unas formas más recientes. Se trataba de una confesión o de un regalo. Pero, ¿qué podía hacer yo con su regalo?
En la confesión nos puso a todos de testigos y al mismo tiempo, nos hizo responsables. Era claro que no podía cargar solo con la culpa.
Entonces entendí que con cada paso de la aguja, se alejaba irrevocablemente. Práctica privada, culto personal. Como en la escritura – y cito sus palabras- “los demás quedan afuera”. Desde entonces su vida no estuvo ya segura y puso en juego un conjunto de procedimientos discriminatorios. Elaboró un camino del exilio, como si el itinerario al exilio le correspondiera una actividad gráfica incesante.
Su vida entró en un permanente riesgo de desaparición. Para él por sentir culpa y para mí por no entenderlo. Pero nunca llegó a desaparecer del todo, siempre volvía en el instante mismo en que lo creía perdido.
Ahora comprendo, y vuelvo a estar perpleja, eso que pasó hace tanto, cuando le pedí algún papel para escribir y me ofreció su cuerpo. No acepté ni cuerpo ni papel. Después aparecieron los tatuajes y tampoco comprendí que me estaban dedicados. Dedicatorias de nada.
Los espacios en blanco –mientras los hubo- no eran silencios porque el silencio estaba sobre las marcas. Silencios coloridos. Seguramente él me gritaba la historia de ese cuerpo pero yo nunca entendí bien los argumentos. Empecé a preguntar y preguntarme, y no me hablaba de lo que me hablaron otros: del homenaje, de la marca permanente, de la elección y del cambio, del miedo o del dolor. Él no hablaba de nada porque cada vez hablaba menos. Pero era claro que ostentaba su secreto cuando llevaba los dibujos indelebles del mismo modo que se llevan las heridas ganadas en la infancia o en el campo de batalla.
Al tiempo que empezaron los tatuajes, él dejó de participar en nuestros diálogos. El tatuaje reemplazó las palabras; pero eso no me contentaba porque yo quería el relato del tatuaje. Quería aprender la gramática del cuerpo. Sabíamos los dos que se trataba de una historia sin personajes, de una novela sin título; una historia del puro acontecimiento, del puro poner el cuerpo.
Hoy es imposible reponer el orden y la cadencia con que apreció cada tatuaje, tampoco importa. El primero es siempre el que recorta la mirada.


Biografía de la piel
Paula Croci y Mariano Mayer

Piel y Psicosomaticas - Presentación Jornadas Psicodermatología

Jornadas de Psicodermatología


La somatización en la piel, parece representar en su carácter de órgano externo, un mensaje codificado signosintomaticamente que el observador intenta vanamente descifrar.

Resulta trascendental interpretar los aspectos psicosociales y las circunstancias que rodean la patología, en lugar de solo intentar obsesivamente situarla en una clasificación.

En la piel se producen reacciones adaptadas a cada situación emocional. En los momentos de vergüenza, temor, ansiedad, agresión... en la piel aparecen rubor, prurito, parestesias, hiperhidrosis, etc. El tegumento constituye el órgano de la sensibilidad táctil, destinado a las reacciones directas del cuerpo. Como ejemplo elocuente podemos mencionar el contacto madre- recién nacido y el de la relación sexual – entre otros.
La piel se halla constantemente expuesta a la vista. Por esta razón ciertas dermopatias suelen despertar ideas de fealdad - suciedad – contagio.
También resulta importante considerar que como resultado de la facilidad de acceso a la afección, el paciente establece una interacción exteriorizada por toques – rascados – cuidado obsesivo, etc. Y ya que hablamos de una superficie que se extiende ante el otro, es importante revisar los órdenes de la voz y la mirada y como apéndice de estos el tacto.

La visibilidad de la patología contiene en sí una referencia a la mirada del otro.
El hombre está condenado a ser mirado desde el mundo... detrás del mundo y con este algo debe pactar.
Parece interrogar en forma constante dos oráculos entre lo que pasa por el ojo y lo que pasa por la boca, doble médium del deseo del otro.
El orden de la mirada instaura la dialéctica vidente – visible.
El orden de la palabra determina el par hablante – hablado.
Mirada y voz se encuentran para configurar el síntoma, pero... Qué sucede cuando este doble orden deja uno de los registros velado?.
Se expresa por ejemplo en el plano visual (a pesar de la queja, que solo queja por el padecer de la lesión y no por su origen). Solo queda que el otro pueda con ese único aspecto, configurar un intento de sentido con lo cual se expone a la sobreinterpretación a falta de la voz de quien porta el signo.

Recordemos que el psicoanálisis mismo parte de la mirada, en sus albores charcoteanos con la mirada hipnótica y Freud es quien posteriormente en un gesto capital la abandona, colocando del lado de la refundación los poderes de la voz por sobre la potencia de la mirada.
Sin embargo pareciera que allí donde está implicada la mirada, la voz no puede estar muy lejos.
Todo sucede, ilusoriamente, como si mirar y escuchar no armonizaran y ejercieran potestades en contrapunto.
¿Cerrar los ojos no es el mejor modo d agudizar la escucha?
La voz emerge plenamente cuando la imagen del locutor se sustrae, de allí el efecto cautivador de la voz en off.
A la inversa, la mirada fascina, petrifica, llegado el caso, la escucha y cuando se mira demasiado ya no se escucha gran cosa.

El psicoanálisis penetra en la cuestión de la mirada y de la voz al asumir la angustia precisa de una mirada que se evadiera del ojo y de una voz que se escapara de un encierro.

La mirada que parece presente sobre el mundo también se familiariza con “guardar” en su origen etimológico francés, también se relaciona con “ponerse en guardia”, podría pensarse en aquellos mecanismos defensivos que nos ponen lejos y “a salvo”. Lo visual alertando a lo táctil para evitar el contacto, que se articulan con los diferentes niveles de alerta, según estemos frente a la neurosis, psicosis y perversión; como si exigieran del objeto una respuesta subjetiva propia que se refracta en ellas.

Todo el drama de la afección en la piel se desarrolla bajo la mirada vigilante de su espectador que también involucra al sujeto padeciste y parece poner en juego una pulsión parcial localizada en el ojo, así como la boca sirve tanto para besar como para comer, los ojos no solo perciben los cambios del mundo exterior que son importantes para la conservación de la vida, sino también las propiedades de los objetos mediante los cuales éstos se elevan al rango de objetos de elección tornándose “encantadores”.

La mirada guardiana se contenta con su función animal de vigilante del mundo exterior, sino que detalla el cuerpio del otro, del objeto erótico.
Lo desviste con la mirada.
Que es lo que muestra la lesión en tanto jeroglífico tallado en el cuerpo- Lo que sucede cuando el brillo de una visibilidad enceguecedora, que afecta la retina del ·”vidente”, la quema- La mirada se “enturbia”como se dice con tanta claridad y lo invisible se mezcla con lo visible. Al ver desde “demasiado cerca”, deja de verlo todo. Virtualidad de aspiración por el objeto que petrifica sus poderes visuales. “quien mucho abarca, poco aprieta... y quien mira demasiado ya no ve nada. , Por algo se cierran los ojos al besar.

De la solidaridad entre la mirada y su objeto, es testimonio el extraño desplazamiento semántico que hace que se califique de “ciego”, no solo a quien no ve, sino al objeto mismo que no se ve. El que no ve y el que no es visto.
Ciego puede querer decir invisible, un objeto lo suficientemente enmascarado para enceguecer.
Propiedad del objeto en su brillo.

La mirada además de dirigirse a un blanco también es otra cosa: Vale decir la expresión de los ojos, la manera de mirar y con ello contemplar el mundo.
Durante mucho tiempo se jugó con la idea de que el ojo tenía poder de emitir un rayo luminoso, que algo sale del ojo, que este es portador de potencia de la mirada, que se carga de afecto, que es un resplandor de la mirada.

El objeto de la mirada, puede o quiere presentarse como evanescente y activo.
Freud en sus tres ensayos destaca entre las fuentes de la sexualidad infantil, dice”: además de la “pulsión de crueldad(dominio)” está la pulsión de ver (schautrieb), lo que se codea con el tacto.
El mirar, como tantas veces reemplaza el tocar (vouyeur).
La mirada se desdobla en dos aspectos.

A. Mirar como una actividad dirigida aun objeto.
B. Instauración de un sujeto al cual se muestra para ser mirado por él (vouyeur- exhibicionista)

De que manera y que extraña seducción produce el punto de captura de todas las miradas estos verdaderos pictografias en la carne.
Nos recuerda la escena primaria donde se describe el cuadro de un sujeto literalmente estupefacto por cierto espectáculo, en el que está exhibido el deseo del otro, sea en concepto de testigo (coito parental), o bien de objeto al que apuesta el otro (el seductor).

Así pues la seducción tiene vigencia al producir en el sujeto un efecto de captación: La trampa consiste en atraparlo en las redes de una imagen de la que desde ese momento, el “seducido” ya no puede abstraerse.
Esta tiene valor de revelación de un deseo en sí, que encuentra en el otro un punto de llamada, que es eminentemente escópico.

El vidente es aspirado hacia y por un visible que le arranca los ojos – imposible mirar eso y recuperar la propia mirada.
Lo complejo es el mecanismo dialéctico que se instaura entre tres términos.
Los ojos del sujeto con lesión en la piel
La piel.
La mirada del tercero que queda pegada a la herida o marca.
Todo esto bajo la dirección del ojo del paciente que mira la escena; atendiendo casi perversamente en tanto se convierte en vouyer del vouyer, resulta más complejo, entonces que la ilusoria división entre mirantes y mirados, objetos de la mirada y sujetos de la visión; en tanto hay interjuego de miradas al igual que en el ballet de la seducción.

Tan grande es la mirada que “envuelve”, “palpa”, la visión es palpación por la mirada.
Lo visible requiere de la mirada que lo interroga.
La estratagema de “control”, reside en una mitad de camino entre el fetiche que habla de una detención de la mirada y el objeto del fóbico que conserva su materialidad el mismo “deseo de ver” que el fetiche, pero asume la forma de un objeto alarmante.

La mirada hacia allí no es porque tenga inclinación o preferencia, es que “eso”, lo arrastra.
Un objeto “carnada” de este tipo es mucho más un “agente material2 que un “signo”.
Aunque para un observador externo, la luz que atrae a la mariposa a quemarse en su fuego, “parezca hacerle señales”.
Aparece como un cuadro categorizado como impresionista: como si dijera... ¿quieres mirar?, ...pues mira. (Estética pictórica).

No debemos olvidar que está presente también, actuando como báscula – la vergüenza-, desnudez que expone a la mirada del otro.
El vergonzoso, sabe que algo falla terriblemente en su imagen. Tal es la vivencia alienante de la vergüenza especular.
Doble función, por lo tanto de atraer y fijar la atención, permitiendo al sujeto observar que los otros miran. Función de “trampa” y punto de focalización, con una mirada ciega, permite evitar (sobre todo cuando emerge en el rostro), el cruce de miradas y asegura al portador de la afección un control sobre la imagen del otro.
En realidad esos procesos, (mirada fija en el brillo de la lesión), no sirven por tanto mas que para el desvío y el encadenamiento de la atención.

El psicoanálisis pretende como posible dirección de la cura convertir aquello visible en audible, pero no para hacerlo desaparecer sino para desconstruir las evidencias y los goces del espectáculo para introducir esa dimensión de la ausencia de la palabra.