El libreto de “El niño y los sortilegios” fue escrito por la novelista Sidonie Gabrielle Gautier-Villars, más conocida como Colette, quien buscó por algún tiempo un buen músico para su texto teatral. Finalmente llegó a Maurice Ravel. “El niño y los sortilegios” se estrenó pues en Montecarlo el 21 de marzo de 1925. Un año más tarde la obra se presentó en París, en el Teatro de la Opera Cómica.
.
ARGUMENTO
ARGUMENTO
.
Acto único
.
Interior de una casa en Normandía. El protagonista, llamado simplemente “El niño”, trata desesperadamente de concentrarse para hacer sus tareas. Pero deseos prohibidos lo distraen. Él quisiera tirarle la cola al gato e incluso castigar a su mamá.
.
Llega la madre y ve que las tareas no están hechas. En castigo le deja como merienda sólo una taza de té sin azúcar y un trozo de pan duro. Al quedarse solo el niño se desahoga de su descontento destruyendo objetos, rajando la tapicería, le tira al fin la cola al gato y golpea a la ardilla que está en una jaula.
.
Cansado ya, se echa sobre un sillón. Y es aquí cuando entran en acción los sortilegios a que alude el título de la ópera: el sillón comienza una danza antigua con una sillita Luis XV; los muebles imitan al sillón y expresan su indignación; el reloj se lamenta de perder el equilibrio, etc, etc.
.
El niño está atemorizado. Cuando se acerca a la chimenea el fuego lo amenaza. Luego, en su lucha con las cenizas, el fuego se apaga y deja la habitación a oscuras. De la tapicería destrozada surgen figuras de fábula: pastores con sus cabras y carneros, que danzan al son de una dulce música y se lamentan, dolidos, de no poder unirse. El niño llora. De las páginas de un libro destruido sale una princesa a consolarlo y lo calma con dulzura, aunque no deja de reprocharle su conducta. Mientras el pequeño, encantado, la escucha, desaparece la princesa y ocupa su lugar un viejo de aspecto poco tranquilizador con el número “pi” griego sobre su cabeza y otros problemas por resolver. Es la aritmética.
-
Entretanto sale la luna y el gato se dispone a unirse con la gata en un dramático dueto amoroso.
-
Ya es de noche en el jardín. Todos los animales que lo pueblan tienen algo que reprochar al niño y lo asaltan con retos y amenazas. Lo dejan solo y entablan diálogos extraños, ejecutan complicadas y desenfrenadas danzas, con tanta euforia y tan poco cuidado que hieren a la pobre ardilla. El niño, entonces, se encarga del animalito, prodigándole su ayuda y tratando de consolarlo, a la vez que le hace una venda con una cinta. Los animales, al observar el gesto de bondad del niño, se quedan estupefactos ante su inesperada gentileza y comienzan a dudar de su maldad. Finalmente lo acompañan hasta la casa, para que se quede con su mamá.
-
Los sortilegios han terminado. El niño regresa al mundo de la realidad dando un fuerte grito llamando a su mamá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario